La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) abre una nueva etapa para la integración económica de Norteamérica, marcada por evaluaciones periódicas, mayor competencia geopolítica y la necesidad de que México fortalezca su competitividad interna, coincidieron académicos de la UPAEP.
Derzu Daniel Ramírez Ortiz, director de la Licenciatura en Relaciones Internacionales; Juan Carlos Botello Osorio y Guillermo Guzmán Cano, profesores de la Facultad de Comercio y Estrategia Internacional de la UPAEP, analizaron el escenario económico derivado de la primera revisión del acuerdo comercial.
Ramírez Ortiz explicó que inicialmente se contemplaba una extensión automática del tratado por 16 años más; sin embargo, la postura de Estados Unidos modificó ese escenario y abrió un periodo de revisiones anuales hasta 2036.
“El tratado no termina; sigue vigente. Lo que cambia es que ahora Estados Unidos tendrá la posibilidad de revisar constantemente su contenido para adecuarlo a sus intereses estratégicos”, señaló.
El académico indicó que este proceso refleja una transformación en la política económica estadounidense, donde el libre comercio ha dado paso a un enfoque de seguridad económica orientado a fortalecer la producción nacional y proteger sectores estratégicos como la industria automotriz, semiconductores, inteligencia artificial, farmacéutica y minerales críticos, además de reducir la dependencia de China.
Añadió que las próximas revisiones estarán determinadas por factores geopolíticos, por lo que México deberá prepararse ante nuevas exigencias en reglas de origen, cadenas de suministro, inversión y política comercial.
Por su parte, Juan Carlos Botello Osorio advirtió que la incertidumbre generada por las revisiones anuales podría influir en las decisiones de inversión extranjera.
Explicó que durante 2025 México captó alrededor de 7 mil 392 millones de dólares de nuevas inversiones provenientes de Estados Unidos; mientras que en el primer trimestre de 2026 la cifra fue cercana a los 680 millones de dólares, un nivel similar al registrado en el mismo periodo del año anterior.
Si esta tendencia continúa, señaló, México podría enfrentar una reducción en la llegada de nuevos capitales.
“Los inversionistas buscan certidumbre para recuperar proyectos que requieren varios años de operación. Si el horizonte del tratado se vuelve incierto, algunas empresas pueden optar por retrasar o redirigir sus inversiones hacia otros mercados”, explicó.
No obstante, puntualizó que el comportamiento definitivo dependerá de los próximos resultados y de la capacidad del país para generar confianza mediante mejores condiciones institucionales.
En este sentido, destacó la importancia de fortalecer aspectos internos como la infraestructura energética, el abastecimiento de agua, la seguridad pública, el Estado de Derecho y la certidumbre jurídica para mantener el atractivo de México como destino de inversión.
Guillermo Guzmán Cano subrayó que, aunque existe incertidumbre, no debe interpretarse como una crisis.
“El tratado continúa vigente y sigue ofreciendo beneficios para las empresas. Lo importante es evitar decisiones precipitadas y entender técnicamente qué implican las revisiones”, afirmó.
Explicó que entre los principales retos estarán el cumplimiento de reglas de origen, la trazabilidad de componentes, los procesos de certificación y el cumplimiento regulatorio, factores que serán determinantes para conservar los beneficios arancelarios.
Asimismo, señaló que las pequeñas y medianas empresas deberán profesionalizar sus procesos para integrarse con éxito a las cadenas de suministro de Norteamérica.
Los especialistas coincidieron en que el nuevo escenario también representa oportunidades para México, entre ellas:
- Diversificar mercados de exportación mediante los tratados comerciales con más de 50 países.
- Reducir la dependencia comercial con Estados Unidos e impulsar vínculos con América Latina, Europa y Asia.
- Fortalecer el mercado interno.
- Modernizar la infraestructura logística, energética y aduanera.
- Combatir la informalidad y la corrupción.
- Generar mayor confianza para la inversión nacional y extranjera.
- Formar talento especializado para las nuevas exigencias del comercio internacional.
Ramírez Ortiz destacó que México mantiene una posición estratégica frente a Estados Unidos por su ubicación geográfica y sus vínculos comerciales.
“La geografía continúa siendo una de nuestras mayores fortalezas. México es el principal socio comercial de Estados Unidos y también uno de sus mercados más importantes. Esa posición debe aprovecharse mediante mejores políticas públicas y una estrategia nacional de largo plazo”, afirmó.
Los académicos señalaron que el comercio internacional atraviesa una transformación en la que las decisiones ya no responden únicamente a criterios económicos, sino también a factores de seguridad, geopolítica y competencia tecnológica.
Finalmente, reiteraron que el reto para México no es únicamente enfrentar las revisiones del T-MEC, sino aprovecharlas como una oportunidad para fortalecer su competitividad, diversificar su economía y consolidar una estrategia de desarrollo dentro de América del Norte.
Foto: Upaep








