Por Leticia Montagner
Bien definió George Orwell en uno de sus ensayos que el lenguaje político está diseñado para hacer que las mentiras suenen verdaderas; el asesinato respetable y para dar al viento una apariencia de solidez.
Estudios recientes sobre el lenguaje demuestran que hasta el 60 por ciento de nuestras conversaciones están dedicadas al chisme. Aparentemente, el chismorreo es algo que nos sale muy natural y pasamos unos 52 minutos al día chismorreando. Como dice el dicho, no nos gustan los chismes, pero como nos entretienen.
El chismorreo, que implica un intercambio de información social sobre conocidos, tiene una mala reputación. Unos científicos dicen que entre el 70 y el 90 por ciento de los chismes son ciertos; otros que el 75 por ciento son de naturaleza no evaluativa o neutral y otro más indica que el 15 por ciento son negativos y el 10 por ciento son positivos, aseguró el portal CubaNet.
El lenguaje político no siempre fue tan banal y carente de sustancia, como escribió Orwell. En 1858 hubo siete debates entre Abraham Lincoln, candidato del Partido Republicano al Senado de los Estados Unidos por Illinois y el candidato del Partido Demócrata, Stephen Douglas, donde se discutió ampliamente sobre la esclavitud y su expansión a nuevos territorios.
Lincoln y Douglas debatieron un tema toral que había dividido a esa nación y amenazaba la continuidad de la Unión Americana. El chismorreo institucional de la época estuvo presente.
Los periódicos que apoyaban a Douglas editaron sus discursos para eliminar y corregir cualquier error, pero dejaron los discursos de Lincoln en la forma burda en que habían sido transcritos. Del mismo modo, los periódicos favorables Lincoln corrigieron a sus discursos, pero dejaron los textos de Douglas sin editar. Por lo menos con la lectura de un par de diarios se tenía el panorama completo.
Comparados con los debates recientes que han sostenido los respectivos candidatos presidenciales en los Estados Unidos y en México, el lenguaje utilizado deja mucho que desear.
Y ya ni se diga en México lo que se publica en México, sobre todo en columnas políticas y económicas en los diarios.
En Estados Unidos los periódicos y las grandes cadenas televisivas, en términos generales, tienen abogados y equipos que examinan los grandes reportajes y las noticias que suelen estremecer al mundo, con el fin de no tener que rectificar posteriormente la información publicada.
El lenguaje oral y escrito es un método muy importante de interacción humana. Nuestras vidas están limitadas por lo que podemos explicar a través del lenguaje. El lenguaje impone un límite al pensamiento. Desafortunadamente, mucho de nuestro actual uso del lenguaje no tiene la calidad de los debates de Lincoln y Douglas y está dedicado en su mayor parte a chismes y trivialidades.
Y eso que no abordamosel asunto de las redes sociales. El lenguaje muestra el nivel de políticos y de la política que se tenemos en nuestro país.
Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.










