Mediante un Punto de Acuerdo, la diputada federal del Partido del Trabajo (PT), Esther Martínez Romano, exhortó a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) y a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) a verificar que se cumpla con la normatividad aplicable en el uso de agroquímicos para uso agrícola en los municipios de Atempan, Hueyapan, Libres, Tételes De Ávila Castillo, Tlatlauquitepec, Yaonáhuac, Zacapoaxtla y Zaragoza, del Estado de Puebla.
De igual forma, pidió a la Secretaría de Salud a implementar las medidas preventivas y remediales para la atención médica de los pobladores de los citados municipios, quienes presentan problemas de salud generalizados, a causa de la contaminación por agroquímicos.
En los últimos años se ha observado un incremento indiscriminado, a nivel nacional e internacional, en el uso de agroquímicos para uso en el control de plagas y aumento en la producción de cultivos. Lo anterior se maximiza ya que México destina el 85% de los plaguicidas producidos al sector agrícola, razón por la cual la población dedicada a esta actividad se expone con mayor frecuencia a sufrir intoxicaciones.
Advirtió que resulta preocupante el crecimiento en el uso de plaguicidas en nuestro país, el cual registró un incremento del 100% en el periodo 1990-2018, 21% superior al incremento del mercado mundial. Lo cual, contrasta con el uso cada vez más racional que se observa en países desarrollados como Francia donde se disminuyó su uso en un 13%, o en Estados Unidos que, a pesar de ser el segundo consumidor mundial, apenas registro un incremento del 2%.
Indicó que una decena de naciones concentran el 66% de la demanda mundial de insecticidas, Estados Unidos encabeza la lista con el 16% del consumo global, seguido de Brasil con el 15%, México ocupa el noveno lugar con el 3.2% del mercado internacional de insecticidas. Resaltó, el hecho de que nuestro país tuviera un crecimiento del 122% en el periodo 1990-2018.
El subgrupo de fungicidas y bactericidas representó un tercio del consumo mundial de plaguicidas en 2018; diez países concentraron el 59% del consumo internacional de fungicidas y bactericidas; Brasil y Francia son los mayores consumidores; nuestro país ocupa el quinto lugar con el 5% del consumo global de fungicidas y bactericidas.
Los países con mayor incremento en el uso de fungicidas y bactericidas fueron Ecuador 1,799%, Brasil 604% y Turquía con 540%, México observo un incremento del 104% en el consumo de estos productos.
Refirió que en 2018, México tuvo un consumo total de plaguicidas de 53.1 miles de toneladas, de las cuales 54% fueron de fungicidas y bactericidas, 34% de insecticidas y 22% de herbicidas.
En cuanto a los considerados Plaguicida Altamente Peligroso (HHP por sus siglas en inglés), informó, que en 2018 la empresa de agroquímicos CropLife, comercializó 773 productos que contenían algún ingrediente considerado como altamente peligrosos.
Agregó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que los HHP pueden causar efectos tóxicos agudos o crónicos por contacto directo o indirecto, además, de advertir riesgos para los niños.
Existen cultivos muy demandantes de plaguicidas altamente peligrosos, entre los que se encuentran cereales, trascendentes para nuestra dieta, como el arroz, maíz y soya.
En nuestro país, dijo, se comercializan 3 mil plaguicidas que contienen algunos de los 183 ingredientes activos de plaguicidas altamente peligrosos, que cuentan con autorización del Catálogo Oficial de Plaguicidas de la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), el uso de estos productos es principalmente agrícola, a pesar de que muchos de estos productos no se encuentran autorizados para su uso en otros países.
Al respecto, apuntó, los insecticidas fosforados y carbamatos perturban al sistema nervioso de manera inmediata, provocan debilidad, movimiento tembloroso y paso inseguro, parálisis de las extremidades y pérdida de reflejos.
Los plaguicidas son especialmente peligrosos para el desarrollo neurológico de los niños durante su desarrollo en el embarazo, debido a que son capaces de traspasar la membrana del cerebro del feto que se está formando.
Por su parte, el cáncer relacionado con el uso de plaguicidas produce enfermedades en las células formadoras de la sangre (leucemias y linfomas), cáncer en la medula ósea y linfoma no-Hodgkin; además, cáncer de la piel, tumores cerebrales, cáncer gastrointestinal, en testículos, en próstata, de mama, en la tiroides, leucemia infantil, afección en la división de los cromosomas, entre otras.
Se han documentado problemas reproductivos como: infertilidad, disminución en la producción de esperma, muerte del feto, malformaciones en labio y paladar hendido, defectos del pene, malformaciones cardiovasculares, espina bífida, hidrocefalia, abortos espontáneos, bajo peso del producto al nacer, retardo en el crecimiento fetal, alteraciones de cromosomas, reducción del tiempo de lactancia y la contaminación de la leche materna.
Además, algunos plaguicidas deprimen directamente el sistema inmunológico; encontrándose una mayor incidencia de infecciones respiratorias, digestivas, e inflamaciones renales agudas, en la población expuesta a dichos agroquímicos.
Advirtió que se debe tener en cuenta que existen 188 mil localidades rurales de menos de 2 mil 500 habitantes, donde viven 26 millones de personas, que equivalen al 23% de la población del país, esta es la población que se encuentra en riesgo por su cercanía a los campos de cultivo.
Denunció que en los municipios de Atempan, Hueyapan, Libres, Tételes De Ávila Castillo, Tlatlauquitepec, Yaonáhuac, Zacapoaxtla y Zaragoza ubicados en el Estado de Puebla, el uso indiscriminado de agroquímicos en el cultivo de papa, provoca graves daños en la salud de sus pobladores, por lo que se requiere de la intervención inmediata de las Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural y de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) a fin de que se verifique, que el manejo y aplicación de productos agroquímicos en cultivos, cumpla con la normatividad aplicable; asimismo, en caso de proceder se aplique la alerta sanitaria correspondiente.









