El 23 de abril se conmemora el Día Internacional del Libro, fecha no casual, más bien motivada por el aniversario luctuoso de dos de los más grandes literatos: Miguel de Cervantes Saaveedra (Madrid, 1616) y William Shakespeare (Stratford-upon-Avon, Inglaterra, 1616); sí, misma fecha y aunque hay controversia, no deja de ser sumamente curiosa la coincidencia.
El libro es el producto físico (y ahora digital y electrónico, que no es lo mismo pero es igual) de la literatura, una de las bellas artes tan antigua como el lenguaje, que ocupa la expresión oral y escrita para expresar ideas, sentimientos, historias reales y ficticias mediante un enfoque técnico y estético de las palabras.
El libro es entonces el medio de conservación de las creaciones literarias, ya sean estéticas, retóricas, técnicas o cualquier otro enfoque útil a la humanidad.
Hablar del libro es reflexionar sobre la historia del desarrollo de la humanidad; siendo un medio de conservación de las creaciones y del conocimiento humano sirve para acelerar y asegurar el crecimiento de las sociedades; no así cuando pequeños grupos o líderes han impedido el acceso a éstos o han promovido su destrucción (pero esa es otra historia).
La impresión de textos data de la edad antigua, sin embargo la primera revolución del libro ocurrió a partir del año 1444 cuando se inventó la imprenta y facilitó la producción en masa de textos impresos.
El auge del denominado libro antiguo se alcanza en el siglo XVIII cuando la industria de las imprentas se regulariza. La industria de escritores, editoriales e impresores toma forma en el siglo XIX y se mantiene hasta nuestros días.
La primera revolución moderna del libro inicia en 1971; a través del proyecto Gutenberg surge la idea del libro electrónico con el objetivo de desarrollar una librería digital con las grandes obras de la literatura universal.
El libro electrónico o eBook alcanza su expansión y aceptación gracias al internet, de hecho la reconocida empresa tecnológica de ventas en línea, Amazon, inició como librería electrónica y se le atribuye la reinvención de la industria del libro mediante su aplicación y dispositivo Kindle.
Hoy enfrentamos una nueva revolución del libro, más aún, la revolución de la literatura misma. Para mostrar lo que se viene pedí a la máquina de inteligencia artificial ChatGPT de la empresa OpenAI lo siguiente:
«explica brevemente cómo la inteligencia artificial transforma la literatura»
Lugo de un minuto en espera de que concluyera el procesamiento su respuesta clara y sorprendente es la siguiente, y me deja la duda sobre si deberíamos preocuparnos:
«En resumen, la inteligencia artificial está transformando la literatura al permitir la creación, análisis y distribución de textos de manera más rápida y eficiente, así como a través de la mejora de la experiencia de los lectores.»
Se avecina una compleja discusión y regulación sobre el tema en los próximos años.
*Responsable del Laboratorio de Iluminación y Eficiencia Energética
Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica
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