Nacido en 1888 y prolífico hasta el final de su vida, el autor, poeta y ensayista T.S. Eliot fue de las figuras literarias más importantes del siglo XX. Pionero de la literatura modernista en inglés, Eliot logró concebir una idea de la poesía que desafiaba las normas estructurales de la forma lírica mientras que evocaba imágenes de un pasado cultural “glorioso” (o más bien, idealizado) de la antigüedad.
Su prosa y poesía están llenas de alusiones a mitos griegos y latinos, como es característico en los principios del modernismo inglés de la época. Junto con contemporáneos como William Butler Yeats y Ezra Pound, Eliot buscaba criticar y explorar la decadencia europea en un contexto social, político e intelectual. Para Eliot, el hombre europeo se encontraba en un momento de contención: donde el sueño colonialista se derrumbaba rápidamente, y el sentido de identidad personal y cultural se veía cuestionado. La idea de un imperio se alejaba cada vez más, y la inminencia de la primera guerra mundial creaba un sentimiento de total desasosiego.
La mayoría de la obra prosaica de Eliot se enfocaba en una crítica sociocultural hacia las dolencias de la modernidad. Eliot era de la opinión que existía una desconexión entre el hombre y lo divino: expresando un sentimiento de total derrota y abandono por parte de Dios. Este sentimiento está particularmente presente en “Los Hombres Huecos”: un poema publicado en 1925. El poema, está escrito con varias voces que se expresan al unísono, llamados “los hombres huecos”— figuras hechas de paja que se esconden en las sombras, y que han perdido completamente la habilidad de hablar y comunicarse. El poema está dividido en cinco secciones; las cuales se vuelven progresivamente menos elocuentes, como si las voces de los hombres huecos se deshicieran poco a poco.
El poema cuenta con dos epígrafes la al inicio, uno haciendo referencia a la novela de Joseph Conrad Heart of Darkness, dando inicio a una crítica del imperio inglés en las colonias como algo que poco a poco se desmorona a consecuencia de la separación entre los hombres, la violencia, y la rápida e inevitable industrialización del oeste.
Eliot evoca muchas temáticas y complejas críticas sociales en el poema, sin embargo, la inhabilidad de los hombres huecos de obtener redención por la crueldad de su imperio, y de comunicarse con lo divino crea un sentimiento de desolación sin escapatoria, dejando solamente una catástrofe silenciosa: “Así acaba el mundo.
No con una explosión, pero con un gemido” (Eliot 70)
Bibliografía
Eliot, T.S. Selected Poems. Bloomsbury. 1954.










