La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió este año que 1 de cada 6 personas en el planeta se ve afectada por la soledad, lo que conlleva importantes repercusiones para la salud. Aunque puede parecer inofensiva y hasta asociarse con la vulnerabilidad —incluso inspirar canciones y poemas—, también puede ser mortal.
Al señalar que la soledad está vinculada con 100 muertes cada hora, es decir, más de 871 mil muertes anuales, el reporte destacó que las conexiones sociales sólidas pueden contribuir a una mejor salud y una vida más larga.
La soledad no es una enfermedad ni un trastorno, pero sí es un factor de riesgo. Cuando se mantiene en el tiempo, se relaciona directamente con padecimientos físicos y mentales, como la ansiedad y la depresión. Los seres humanos están biológicamente predispuestos a la conexión social, señaló la OMS.
Desde los primeros años de vida, indicó el organismo, las relaciones moldean el cerebro, las emociones y la posibilidad de llevar una vida saludable. Por el contrario, la desconexión —ya sea por soledad o aislamiento social— puede tener efectos devastadores, pues aumenta el riesgo de cardiopatías, accidentes cerebrovasculares, depresión, ansiedad, demencia y muerte prematura.
La soledad es un problema que cada vez se observa más en consulta, dijo en entrevista con el diario El Norte de Monterrey, Nuevo León, David Saucedo Martínez, presidente de la Asociación Psiquiátrica Mexicana, quien señaló que hasta una tercera parte de quienes acuden a consulta reconoce tener problemas de soledad.
De acuerdo con el especialista, este padecimiento no es exclusivo de una edad: puede afectar a jóvenes inmersos en redes sociales y, al mismo tiempo, desconectados de los vínculos presenciales, así como a adultos mayores. También se presenta en fenómenos sociales que han cobrado fuerza, como la conformación de hogares unipersonales, la migración y la movilidad social, factores que disminuyen el sentido de pertenencia a un grupo.
Saucedo Martínez señaló que es importante tener al menos una interacción significativa diaria con otra persona, ya que el contacto humano es esencial para mantener la salud emocional y fortalecer los lazos sociales. Conversar, compartir tiempo o simplemente escuchar a alguien puede marcar una gran diferencia en el bienestar cotidiano.
También indicó que ayuda participar en una actividad grupal semanal con un propósito definido, como hacer ejercicio, tomar una clase de arte o involucrarse en labores de voluntariado, ya que estas experiencias permiten desarrollar un sentido de pertenencia, fomentar la empatía y contrarrestar el aislamiento social que muchas personas experimentan.
Finalmente, aconsejó dedicar 150 minutos de actividad física a la semana como parte de un estilo de vida equilibrado que beneficie tanto al cuerpo como a la mente.

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Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









