Müller Risiken
Es altamente probable que la respuesta sea no; pudiera parecer demasiado pesimista pensar que aún puede haber algo más negativo que la pérdida de vidas humanas a consecuencia de la Pandemia Global sin embargo aún hay muchas malas noticias para el mundo durante al menos este 2020. La caída de la economía en prácticamente todos los sectores se estima hasta el momento entre 25 y 35% y al mismo tiempo existen factores de riesgo global pendientes de integrar a la ecuación.
Nos referimos a los riesgos de catástrofes naturales que acontecen año con año, fenómenos que durante la última década se sobrepasan así mismos en magnitud y alcance. Por otro lado, tenemos también los riesgos antropogénicos, es decir, riesgos provocados por la acción del ser humano que, aunque en confinamiento, continúa generando residuos y desechos contaminantes y consumiendo recursos naturales, incluso más que durante las actividades cotidianas.
Los riesgos de incendio, terremoto, inundación, tsunamis, erupción volcánica, huracanes, etc. siguen latentes como cada año, por ejemplo, en días recientes en el estado de Idaho, EUA se presentó un sismo de magnitud 6.5 en la escala de Richter de acuerdo al USGC (Servicio Geológico de los Estados Unidos), ubicando el epicentro a 60 kms. de la localidad de Challis y reportando solo daños materiales menores, no obstante, deja un mensaje que debemos tener muy presente; el planeta sigue su curso y los fenómenos naturales forman parte del mismo.
Recientemente en la provincia de Sichuan, China, se desató un incendio en las afueras de la ciudad aparentemente derivado del mal manejo en la disposición y desecho de residuos (un riesgo presuntamente antropogénico), ocasionando la muerte de 18 bomberos y un guardabosque, las grandes columnas de humo causaron alarma en los pobladores cercanos al evento, mismos que debieron ser evacuados e ingresados a unidades hospitalarias por inhalación de humo.
Estudios realizados por organizaciones especializadas en materia de riesgos y desastres naturales[1] reportan el movimiento ascendente en los daños ocasionados por estos tipos de desastres, tan sólo en el 2018 el importe de los daños ocasionados por desastres naturales y antropogénicos fue cuantificado en 165 mil millones de dólares[2] de los cuales cerca del 50% fueron asumidos por el sector asegurador; no obstante, el otro 50% quedó en manos de los Estados y la población civil por lo que, de presentarse eventos naturales de alto impacto en estos momentos en que la crisis generada por el COVID-19 tiene bajo presión a la economía mundial, la recuperación sería larga y dolorosa.
Es una realidad que los modelos matemáticos de predicción se encuentran en constante evolución debido principalmente a las cambiantes condiciones climáticas en todo el mundo, adicionalmente, la contingencia por el COVID-19 incorpora nuevas variables de medición no contempladas previamente, como lo es el hecho de que, a decir de algunos medios informativos, más de una cuarta parte de la población mundial se encuentra confinada en sus hogares generando consumos y desperdicios, situación que nunca antes se había registrado durante un periodo de tiempo tan extenso.
De acuerdo a la información publicada por AEMET en su página de internet[3], el verano antártico finalizó como el segundo más cálido de la historia lo que contribuirá al incremento en la temperatura del océano, principal causa de tifones y huracanes.
Ante tal panorama es menester estar preparados y entender que la naturaleza continuará su curso, los sismos se seguirán presentando, las inundaciones serán cada vez más catastróficas y que la severidad de estas y otras amenazas de origen natural irán incrementándose cada año.
Como es de esperarse, los Estados han dispuesto una gran cantidad de recursos para mitigar las pérdidas económicas ocasionadas por la pandemia derivada del COVID-19, incluso en Europa, se habla ya de la creación de “Coronabonos” a fin de palear las pérdidas de empresas e individuos por lo que en el momento en que se presente un evento catastrófico de origen natural el poder financiero de estos se verá menguado. El sector asegurador tiene la capacidad y los recursos financieros para mitigar las pérdidas que se presenten ante una eventualidad por lo que a nivel individual debemos considerar seriamente la adquisición de instrumentos que transfieran esos riesgos a las empresas especializadas en ellos, “Las aseguradoras”.
[1] Inundaciones y cambio climático (2018). Ministerio para la Transición Ecológica. Madrid. 105 pp.
[2] Reporte SIGMA No.2/2019 publicado por Swiss Re
[3] http://www.aemet.es/es/noticias/2020/03/Verano_de_record_antartida_2020









