El Heraldo de Puebla

Redes sociales: libertad y compromiso

Ernesto Ordaz Moreno

“Sean cuales sean las palabras que usamos, deberían ser usadas con cuidado porque la gente que las escucha serán influenciadas para bien o para mal” (Buddha)

La persona humana es un ser comunicativo, inherente a su naturaleza. Al estar en contacto con sus similares, se transforma en un proceso social, una necesidad colectiva e individual que permite la base de la organización en sociedad. Todo el tiempo estamos en comunicación, una constante permanente. Esta habilidad no es única, pues todos los seres vivos tienen la capacidad de comunicarse, ya que la comunicación (etimología “communicare”) implica compartir información con otros. En nuestro caso, intercambiamos ideas, datos, emociones, de ahí su trascendencia e importancia, pues comunicar correctamente nos genera éxito en la vida.

La comunicación forma parte de nuestra libertad y por ello se considera un derecho humano, protegido por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (artículo 6 y 7), así como por casi todos los ordenamientos jurídicos de la aldea global. El derecho: a la libertad de expresión, a la réplica, a la información, emisión de opinión, acceso, búsqueda, recepción, difusión de información e ideas, tal y como los conocemos en la actualidad son el resultado de luchas y revoluciones que costaron vidas humanas, hasta que se obtuvo el reconocimiento; todavía falta mucho por hacer, pero estamos en el camino correcto, tan es así, que nos consideramos ahora una “sociedad de la información”.

Nuestra sociedad se encuentra en constante transformación; la modernidad y los avances científicos nos mantiene en una “revolución tecnológica” que avanza vertiginosa. Ahí encontró nacimiento el internet y con él, las redes sociales. Una red social se debe entender como una “plataforma digital de comunicación que permite el contacto de varios usuarios”. En tal virtud, se trata de una herramienta que permite comunicarnos con otras personas de forma inmediata sin considerar la distancia. Un maravilloso invento dado que no sólo podemos transmitir voz o datos sino también imágenes y videoconferencia, con lo cual mantenemos la comunicación verbal y no verbal (movimientos, posturas, expresiones, gestos, miradas, etc.), esta última más ligada a nuestras emociones.

Así, en la modernidad, la gran mayoría de personas hacemos uso de las redes sociales y nos comunicamos haciendo uso de todas las herramientas existentes. “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad” (Franklin D. Roosevelt), por lo que, si bien en las redes sociales la libertad de expresión, de opinión y de manifestación de información es bastante extensa, siendo inviolable la libertad de difundir ideas, opiniones o información, a través de cualquier medio, dicha libertad no es absoluta.

En efecto, la libertad de comunicar en redes sociales conlleva responsabilidades y restricciones, limitándose a no atacar a la moral, la vida privada o derechos de terceros, provocar algún delito o perturbar el orden público.

Sin embargo, en las redes sociales se ha observado un fenómeno reflejo de la velocidad de la vida cotidiana y del dinamismo de intercambios, por lo que se ha experimentado que algunos usuarios conservan una aparente apatía por investigar la información que se comparte masivamente, así como una preferencia por temas de escasa importancia, aquellos que resaltan el morbo, incitan la violencia o alteran la realidad; sin dejar de apuntar los hechos ilícitos que se cometen (robo de identidad, pornografía, etc.) o las afectaciones al derecho a la privacidad e intimidad así como a la protección de datos.

Las ventajas y beneficios del uso de las redes sociales son mayores a los perjuicios. Si bien, “… la globalización nos empuja a una megalengua común…” (Umberto Eco), también se contribuirá a la homogeneidad de la sociedad, dado el cúmulo de información que aportamos en ellas, pues lejos de ser sólo un sitio web, las redes sociales tratan de experiencias (Mike DiLorenzo). Así, el lenguaje se ajusta a la realidad, pero jamás el ser humano dejará de comunicarse, sólo obsérvese la cantidad de pictogramas, emojis, emoticons, entre otros, signos empleados para comunicarse. Ya ni hablar de las ventajas en la educación, pues, finalmente, se trata de comunicación humana.

Lógicamente, nos encontramos en los comienzos del uso de las redes sociales, por ende, aprenderemos a manejar nuestro comportamiento en ellas. La libertad de expresión y su difusión habremos de ajustarla con ética para restringir afectación a los derechos del otro (John. Stuart Mill), pues resulta poco atractivo que se impongan restricciones al uso de las redes sociales dado que México es un Estado libre y democrático, donde las distintas opiniones son válidas y enriquecedoras, considerando, que las redes sociales persistirán y se incrementará su uso con las nuevas tecnologías.

Nuestro hoy se encuentra en las redes sociales y en la libertad que nos proporciona; evitemos limitaciones a esa libertad pues, aunque pueda “… estar en desacuerdo con lo que dices, defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo” (Evelyn Beatrice Hall), indebidamente se le atribuye la frase a Voltaire; ya que debemos proteger la libertad de expresión de aquellos que opinan diferente, de no hacerlo, no creemos en la libertad de expresión en absoluto. (Noam Chomsky).

Mientras el orden en las redes sociales se ajusta, considero oportuno crear un compromiso de acción al estar en ellas, pues su uso indebido puede dañar a otra u otras personas sin que pueda repararse la afectación. La sociedad lo ha vivido y resulta poco grato conocer estas noticias.

Por ello, al comunicarnos seamos claros, sencillos, precisos y breves; corrobora la información que distribuyas, busca las fuentes oficiales, comparte información cierta y propositiva; evita compartir información no verificada o falsa; cuida la calidad del mensaje; reduce al máximo la descalificación, los ataques, insultos. Protege los datos de otras personas, así como los tuyos, eso conlleva a que tus intimidades consérvalas para tu intimidad y no las aportes a las redes sociales; emplea la empatía, palabras resilientes, sé respetuoso, emplea el sentido común. Al comunicar reflexiona si lo que vas a compartir es verdad, inspira o ayuda, es necesario manifestarlo, perjudica a alguien. “No digas nada en línea que no querrías que fuera expuesto en un anuncio panorámico con tu cara puesta en él” (Erin Bury).

Alejémonos del sensacionalismo, la denostación, injuria, discriminación que con recurrencia se observa en las redes sociales. Seamos usuarios de redes sociales respetuosos, informados, sensibles, sensatos, conscientes y, sobre todo, responsables, por ello, reflexionemos sobre el uso de las redes sociales a través de una comunicación asertiva, resiliente, empática y veraz; ejerzamos el derecho constitucional de libertad de expresión y difusión respetando los derechos humanos y a nuestros conciudadanos. Aprovechemos lo que nuestros ancestros nos heredaron y vivamos en libertad, con responsabilidad y compromiso. “El precio de la grandeza es la responsabilidad” (Winston S. Churchill).

@ernestordaz

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