El Heraldo de Puebla

Hablemos del hombre

Los niños crecen... y con ellos, su pasado

Carolina Gómez Macfarland

Paz mundial, paz mundial, paz mundial… Seguridad, una sociedad sin delincuencia, sin adicciones, sin disturbios ni guerras…

Bueno, pues parece que esto es algo que todos anhelamos. Y sí, es lo deseable. Pero es una fantasía, y las fantasías nos ayudan a volar y jamás poner los pies sobre la tierra.

Alguna vez se han preguntado, ¿cuál es realmente el origen de tanta violencia, de tantos comportamientos alterados y peligrosos?

La verdad es, que la fantasía hasta ahí llega. Es cómodo enojarse porque hay gente mala, culpar a los demás, y después de hacer una breve catarsis, el asunto termina.

Paramos en seco el análisis cuando nos topamos con el hecho de que la respuesta está muchas veces, en nuestro propio hogar.

Sí, en nuestra casa, en la formación que damos a nuestros hijos, en la relación que establecemos con ellos, en la manera en que enseñamos la vida y las reglas del juego.

Creemos que el nivel económico es la razón que hace la diferencia entre un comportamiento saludable y otro alterado. Y no es así. En cualquier nivel sociocultural se forman familias, interacciones entre sus miembros, conflictos, secretos, fantasmas, traiciones, contención, caricias, y cualquier tipo de experiencia que un ser humano pueda vivir.

Los niños nacen y crecen en un sistema activo, algunos presentan problemas de aprendizaje, o viven situaciones conflictivas en casa. Y los padres dan por hecho que, porque son niños, estos problemas desaparecerán con el tiempo, sin ayuda, que olvidan y mejoran solos.

Pero la realidad es que cada experiencia se registra en nuestra memoria, se convierte en recuerdos que se entrelazan con otras experiencias nuevas, durante años, décadas, hasta que se convierten en adultos, y continúan respondiendo de la misma forma en que lo hicieron antes, para adaptarse y sobrevivir. Una dislexia no desaparece con los años, el recuerdo de un abuso constante, la culpa, los golpes o las cargas emocionales, tampoco.  

Los niños no saben cómo manejar lo que viven, aprenden a responder y defenderse, utilizando las pocas herramientas que tienen a la mano para resolver los problemas que se presentan. Los padres intentan corregir, pero lo hacen también desde su propia historia y muchas veces sin tener conciencia del cómo, repitiendo así patrones aprendidos en su propia niñez.

Tal vez esto no se vea tan bien, pues parece que no hay salida, que será así hasta la eternidad. Un sinfín de comportamientos aprendidos de muchas generaciones atrás. No sé hasta qué punto podemos responsabilizar a nuestros ancestros.

Pero algo tiene el ser humano que nos hace diferentes de otras especies, y es la conciencia y la voluntad. Dos elementos clave, para tomar control y responsabilidad de nuestros actos, recordar, sentir, cuestionar lo aprendido, pedir ayuda, y sobre todo cambiar la historia.

La delincuencia no llega en una nave extraterrestre, no la impusieron en la humanidad, no llega de la nada. Comprende un grupo cada vez mas grande de personas, individuos con nombre y apellido, y con una historia violenta y traumática, que repiten, sin reparar en la posibilidad de cambiar.

Por eso es necesario tener siempre presente, que, LOS NIÑOS CRECEN…Y CON ELLOS, SU PASADO, y que tenemos la obligación de cuidarlos en todos los aspectos.

Los niños no olvidan lo que vieron, escucharon o sintieron. Se queda ahí, solo aprenden a responder como pueden, con el único propósito de sobrevivir. Y pueden quizá, enfermar física o mentalmente para lograrlo.

Con esto no pretendo justificar cualquier acto indeseable y peligroso, pues cada uno deberá responder por las consecuencias de sus actos.

El punto es, que es preciso y urgente enfatizar en el origen de la tan odiada “inseguridad”, que la analicemos con más detalle, para que apliquemos mejores estrategias de intervención, desde el trabajo mismo de la salud mental, hasta los programas sociales sugeridos por los gobiernos.

Pues si un pequeño recibe y entiende el valor que tiene, sin lugar a dudas, crecerá fuerte y seguro de sí mismo, para hacer y dar, lo que ha venido a dar a la humanidad.

PORQUE, CUÁNTAS VECES PUEDES DECORAR UNA HABITACIÓN…LAS MISMAS VECES QUE PUEDES RESIGNIFICAR TU HISTORIA.

Y RECUERDEN, TODO SALDRÁ BIEN AL FINAL, Y SI LAS COSAS NO ESTÁN BIEN, ENTONCES, TODAVÍA NO ES EL FINAL.

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