El Heraldo de Puebla

Independencia y pandemia: un caleidoscopio de esperanzas

Blanca Alcalá

En unos días habrán de conmemorarse 210 años del inicio de la gesta independentista de México. En este excepcional 2020, por la extensión de su territorio, el tamaño de su población, las características urbanas de su desarrollo, las instituciones existentes, la fisonomía del país presenta enormes diferencias.

La mirada al pasado, sin embargo, siempre nos muestra algunas características que suponen -guardando las proporciones- peligrosas similitudes: rasgos que permanecen y se consolidan con el tiempo. En aquel septiembre de 1810, la desproporcionada opresión española impulsó la cohesión entre indígenas, criollos y mestizos para luchar contra la Corona española y lograr, finalmente, la independencia.

Es ampliamente conocido el sistema, prácticamente de castas y de privilegios, que se había establecido en las Américas y que propició en el nuevo continente los movimientos libertarios inspirados en la Ilustración y la Revolución francesa. Movimientos que, liderados por los criollos y sostenidos por los mestizos y amerindios,  hicieron posible el surgimiento de nuevos países. En aquella época, el matlazáhuatl, la viruela, el sarampión, el garrotillo eran las enfermedades responsables de las elevadas tasas de mortalidad; todas ellas se trasmitían de persona a persona, a través de la tos, del estornudo o del contacto cercano. Y a mayor densidad humana, mayor la probabilidad de contagio. En aquel momento moría alrededor del 3% de la población, y en años críticos hasta el 10%. En este año, una nueva enfermedad, la COVID-19, que por cierto también se contagia por la tos o el estornudo, ha azotado al mundo y particularmente a nuestro país. En el planeta, las estimaciones calculan en más de 27 millones los casos confirmados. México registra 642,860 personas afectadas y 68,484 fallecidos, con lo que se ubica entre las diez  naciones con más contagios y defunciones. En 1810, de acuerdo con las bases de datos del INEGI, México contaba con 6.1 millones de habitantes, una esperanza de vida promedio de alrededor de 30 años, y no más de 2,200 médicos en todo el territorio nacional. Hoy, con una población de más de 126 millones, y una esperanza de vida promedio de 74 años, existen 270 mil 600 médicos generales. Así, por la cantidad de habitantes, y de conformidad con la norma internacional, tenemos un déficit de al menos 123 mil doctores. En aquel entonces la atención de la salud pública era casi nula; hoy, simplemente, es insuficiente. Al inicio del movimiento de Independencia, se decía que no más del .15 % de la población formaba parte de la nobleza; hoy algunos estudios revelan que, en nuestro país, no más de 3,790 mexicanos acumulan fortunas de más de 30 millones de dólares (600 millones de pesos), lo que representa el 10% del PIB nacional. En aquella época, propiciado por el deseo de libertad y autodeterminación, surgió el nacionalismo como una opción política para buscar orden, evitar la anarquía, acceder a mejores oportunidades de vida, buscar el libre ejercicio de su lengua, cultura, respeto, así como una herramienta de construcción y defensa de la patria. A lo largo del tiempo, este sentimiento se fortaleció, la Revolución mexicana jugó un papel central en el establecimiento de derechos, acceso a oportunidades, y en la construcción del sentido de identidad nacional.

Sería injusto no reconocer avances, o sólo anotar faltantes de cara a la conmemoración del aniversario de la Independencia. Es necesario, diría yo urgente, identificarlos y tomar acciones para resolverlos. Sin embargo, quizá lo más peligroso en este año es que aquel ¡Viva Mexico! que reunía a los mexicanos en la plaza pública, en los hogares del país, y también a quienes se congregaban con nostalgia desde fuera del territorio nacional, hoy se ve amenazado por la ausencia de respuestas suficientes a desafíos crecientes. Por los problemas ignorados que encuentran como única respuesta el convocar a la polarización del país en un análisis de suma o resta: “todo conmigo o estás contra mí”. México debe verse como un caleidoscopio integrado por personas en condiciones diversas, con orígenes distintos, hasta con metas diferentes, pero todas exigiendo sin distingo el ejercicio pleno de sus derechos, de libertad de expresión, de asociación, de sentirse parte de una sociedad plural. Personas que aspiran a progresar en lo individual y en lo colectivo, y a sentirse siempre orgullosas de ser mexicanas.

@SoyBlancaAlcala
Blanca Alcalá
blancaalcalar

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