Ernesto Ordaz Moreno
“La igualdad es una necesidad vital del alma humana. La misma cantidad de respeto y de atención se debe a todo ser humano, porque el respeto no tiene grados” (Simone Weil)
Los mexicanos estamos viviendo tiempos de transformaciones. Los cambios son vertiginosos, pero cuando son benéficos al ser humano, siempre son bienvenidos. En esa tesitura, Puebla mantiene su progreso para continuar fortaleciendo el derecho humano de “igualdad”. Claro está, que todavía hay mucho por avanzar, aunque son los pequeños logros los que construyen una realidad, un éxito.
En la Constitución General de la República se reconocen los derechos humanos de cada uno de nosotros, de cada persona. Se observa, en reiteradas ocasiones, en cada artículo, un profundo interés por enfatizar la importancia de la libertad, igualdad, la seguridad, la justicia y la visión democrática. A pesar de ser reiterativo, insisto en que la sociedad en su conjunto requiere volver la vista a enseñar principios y valores, principalmente, el respeto.
Si cada uno de nosotros, en su pensamiento, en su actuar y en su hablar, fuera respetuoso, otro tipo de sociedad seríamos. Todo se circunscribe a una falta por el respeto. Debemos respetar a los que piensan diferente, a quienes son diferentes, lo que no es nuestro, los esfuerzos de otros, los logros de otros, y motivarnos a ser mejores cada día.
A manera de cumplir con lo ordenado por el pueblo, consignado en la Constitución General de la República, vivir en un sentido democrático, debemos apostar a una educación igualitaria (no idéntica) que permita a cada ciudadano tener los conocimientos necesarios para realizar juicios de valor, razonamiento, análisis de hechos, que permita discernir y respetar las diferentes visiones para llegar a las mejores soluciones que conlleven a una mejor vida. En efecto, en ese momento, la sociedad en su conjunto reconocerá que cada persona es libre, es igual, que dependemos unos de otros, por lo tanto, todos somos importantes.
En los últimos días, con sensibilidad colectiva, se ha dado paso al fortalecimiento del derecho de “igualdad”. En el Consejo General del Instituto Nacional Electoral se aprobó un acuerdo en el que se exige a los actores electorales designar candidatos mujeres a los puestos de gobernadores, siete de quince elecciones tendrán que postular a una mujer. Veo con agrado que es un gran paso adoptado, considerando el derecho humano de la igualdad.
Es posible que se pueda manifestar que se requieren personas capaces, con preparación y conocimientos de administración pública, política y dirección, más que la designación de mujeres en cargo públicos. Sin embargo, la necesidad hace al ser humano, y si a pesar de que contamos con grandes avances tecnológicos y comunicaciones ágiles y más efectivas, todavía voluntariamente no hemos llegado al punto de tener una igualdad de género, entonces, resultó necesario imponerlo como regla y, así, a efecto de cumplir con las reglas, se tendrán que abrir las oportunidades a las mujeres, que siempre han buscado esas posiciones de igualdad, pero se les había negado el acceso. Y con ello, una espiral de beneficios pues habrá que capacitar a más mujeres para cubrir las expectativas legales.
La realidad de nuestra sociedad implica que todos debemos reconocer que la mujer tenga una igualdad absoluta, así que, debemos prepararnos con los conocimientos adecuados para mantener esa visión de igualdad de género. La humanidad requiere de ambos, tanto de hombres como de mujeres, el reconocimiento de la igualdad de género es un trabajo en el que deben participar hombres, mujeres, niños, niñas, todos somos responsables (Ban Ki-moon). Y sólo a partir de esa igualdad podremos tener las condiciones para eliminar la corrupción, reducir la pobreza, construir un desarrollo sustentable, afín con el medio ambiente, generar buenos gobiernos, ser democráticos en nuestra vida, respetuoso con nosotros mismos y con los demás. Las mujeres y niñas valen el esfuerzo.
Por otro lado, no menos importante, resultó que el Congreso del Estado aprobó los matrimonios igualitarios. En ello se observa el respeto al derecho humano de igualdad. Ahora, ya no hay diferencias, sino iguales oportunidades y derechos, las parejas podrán otorgarse las mismas condiciones, sin importar su preferencia de género (toma de decisiones ante situaciones médicas, clínicas, alta ante el IMSS, en los seguros de salud, de vida, trámites bancarios, derechos alimentarios, etc) e incluso, podrán optar por adoptar y otorgarles a esos infantes una oportunidad de vida, de sentirse formar parte de una familia, de ser amados y respetados, de tener un futuro con preparación y mejoras, pues por circunstancias ajenas a dichos menores la vida les quitó a sus progenitores. Así que, mi reconocimiento por la sensibilidad política del Poder Legislativo y del Ejecutivo del Estado.
Nosotros, las personas, construimos la sociedad, apuntalamos la importancia en la cultura, la política, los convencionalismos sociales, las normas jurídicas, por lo que, debemos reflexionar en elaborar estas reglas bajo los principios de libertad, igualdad, seguridad, justicia, democracia, todos compenetrados por el valor del respeto, así, en esa misma tesitura, construir y proveer de educación a todas las generaciones para fortalecer la sociedad que anhelamos.
Todos los hombres debemos apoyar el feminismo, reconocer la trascendencia e importancia de las mujeres, pues juntos, cada quien, con su visión, en la igualdad de derechos, con sus naturales diferencias, construiremos un lugar mejor, un mundo de oportunidades que genere un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural de cada uno de nosotros. Por una Puebla mejor. Sigamos juntos y adelante.










