Ante el incremento de lluvias intensas, huracanes y otros fenómenos asociados al cambio climático, la Ingeniería Civil desempeña un papel estratégico para reducir riesgos por fenómenos hidrogeológicos, mediante el diseño, construcción, mantenimiento y evaluación de infraestructura con criterios científicos que permitan salvaguardar la vida y el desarrollo de las comunidades.
Así lo señalaron Eduardo Ismael Hernández y María Elena Raynal Gutiérrez, profesores investigadores de la Facultad de Ingeniería Civil de la UPAEP, quienes destacaron que la prevención es la herramienta más efectiva para disminuir impactos como inundaciones, deslizamientos de laderas y socavones.
Ismael Hernández explicó que la infraestructura esencial de una sociedad —carreteras, puentes, hospitales, escuelas, sistemas de agua potable, drenaje y presas— depende del trabajo de la Ingeniería Civil, desde la planeación hasta el mantenimiento.
Subrayó que un proyecto exitoso requiere planeación adecuada, estudios topográficos, geológicos, hidrológicos y de mecánica de suelos, además de una construcción supervisada y mantenimiento constante.
Indicó que optimizar una obra no es solo reducir costos, sino garantizar seguridad, funcionalidad y beneficio social.
Sobre los fenómenos hidrogeológicos, explicó que surgen de la interacción entre agua y suelo, lo que puede provocar socavones, licuación de suelos y deslizamientos, por lo que es indispensable realizar estudios especializados antes de cualquier obra.
Recordó casos en Puebla como el socavón de Juan C. Bonilla y los deslizamientos en Teziutlán en 1999, los cuales evidencian la importancia del monitoreo y la evaluación del terreno.
Asimismo, destacó el crecimiento de la Ingeniería de Riesgos en la Construcción, enfocada en identificar vulnerabilidades en infraestructura crítica como hospitales, puentes y escuelas.
Por su parte, María Elena Raynal Gutiérrez señaló que el cambio climático está modificando los patrones de lluvia y temperatura, lo que exige infraestructura más resiliente.
Explicó que fenómenos como El Niño y huracanes intensos, como Otis en Acapulco, evidencian que muchas obras no fueron diseñadas para eventos de tal magnitud, por lo que es necesario actualizar criterios de diseño y fortalecer la formación profesional.
Añadió que los ingenieros civiles también gestionan recursos hidráulicos y analizan sistemas de agua y presas para enfrentar escenarios climáticos cada vez más complejos.
Sobre las inundaciones en la ciudad de Puebla, ambos especialistas coincidieron en la necesidad de realizar diagnósticos integrales del drenaje urbano, considerando el crecimiento de la ciudad y la intensidad de las lluvias.
También subrayaron la importancia del mantenimiento periódico de la infraestructura, ya que su vida útil depende de la calidad de construcción, la antigüedad y las condiciones ambientales.
Finalmente, Hernández llamó a fortalecer la inversión en investigación y gestión de riesgos, así como a integrar más el conocimiento de la Ingeniería Civil en la toma de decisiones públicas.
“La Ingeniería Civil busca generar bienestar social mediante obras seguras. Los riesgos naturales seguirán presentes, pero podemos reducir la vulnerabilidad con mejores estudios y decisiones”, concluyó.
Los académicos coincidieron en que esta disciplina es esencial para construir ciudades más seguras, resilientes y sostenibles frente al cambio climático y los fenómenos hidrogeológicos.
Foto: Upaep









