Roberto Quintero
Hoy más que nunca se requiere innovación, propuestas disruptivas que solucionen necesidades en la sociedad y la triple hélice puede ser la clave.
Los investigadores Loet Leydesdorff y Henry Etzkowitz proponen a finales de los años noventa el modelo denominado triple hélice, el cual contempla el trabajo en equipo de tres sectores:
– La universidad, integrado por estudiantes, maestros e investigadores quienes aportan el denominado «research and development».
– La iniciativa privada, que aportará la visión comercial y financiera.
– El gobierno, el cual deberá mantener excelente vinculación con los dos sectores anteriores, aportando la visión social y facilitando el proceso.
Desde el punto de vista emprendedor, la innovación es la intersección entre invención y mercado. Un invento que no resuelve una necesidad real, actual o futura, no tendrá una aplicación práctica o de mercado.
Es precisamente cuando la triple hélice funciona, la academia aporta la invención, el sector privado la visión comercial y el gobierno les facilita ese camino a ambos.
La pandemia ha generado nuevos retos que, con la triple hélice, es posible superar e incluso generar oportunidades.
Por ello quiero aportar con algunas iniciativas de emprendimiento importantes por parte de las universidades:
Emprendebuap: un programa impulsado por el Rector de la BUAP que busca formar en emprendimiento, en soft skills y hard skills, desde la preparatoria hasta la licenciatura, impactando a todas las carreras, incluso las que no tienen que ver con negocios.
Enlace+: Iniciativa del Tec de Mty creadas en el año 2008 por un grupo de empresarios con el objetivo de impulsar el crecimiento económico de México. Es un programa de profesionalización de empresas en etapa de post aceleración, mediante consejos consultivos integrados por el sector empresarial.
Innova Udlap: es un evento, en el que equipos conformados por estudiantes de diferentes carreras presentan prototipos de proyectos emprendedores de alto impacto al sector empresarial y a investigadores, en la modalidad de concurso de pitchs.
Los empresarios no debemos sólo esperar que los egresados «deban saber» lo que queremos que sepan, por el contrario, que tengan el conocimiento de lo que aún no sabemos cómo empresarios, es decir nuevas maneras de hacer las cosas y de hacer empresa.
Cómo dice el refrán «el horno no está para bollos», hoy más que nunca requerimos unidad, trabajo en equipo y respeto.
La triple hélice nos puede sacar adelante del reto en la nueva normalidad.










