Aunque el arresto del general Salvador Cienfuegos, secretario de la Defensa Nacional durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, por parte de las autoridades de Estados Unidos, y las acusaciones en su contra de tráfico de drogas fueron considerados hechos explosivos, lo cierto es que resulta difícil pensar en un juicio contra él por parte de las autoridades mexicanas, debido a las dudas que plantean las evidencias de EEUU.
Tras el regreso de Cienfuegos, las investigaciones estadounidenses pasaron a manos de las autoridades mexicanas, así como la determinación de investigar y posiblemente acusar al general. Si bien los fiscales federales insistieron que las pruebas en torno al general eran sólidas, personas allegadas a la pesquisa declararon para The Wall Street Journal que eran “principalmente circunstanciales”, además de que carece de evidencias directas.
En una misiva dirigida al juez federal de Estados Unidos tras el arresto de Cienfuegos, los funcionarios de la oficina del fiscal de EEUU en Brooklyn señalaron miles de mensajes de BlackBerry interceptados, los cuales presuntamente mostraban una comunicación directa entre el general y un narcotraficante de alto nivel. Incluso señalaron que contaban con su nombre, título y fotografía como colaborador.
No obstante, la carta presentada de manera pública, únicamente citaba un detalle concreto de sus supuestos mensajes con un líder del cártel H-2: que había hablado de su “asistencia histórica” con otro grupo de narcotraficantes.

A causa de la vaguedad de estos mensajes, los investigadores dijeron no estar de acuerdo sobre qué tan persuasivas podrían ser las pruebas ante el tribunal. Algunos se mostraron preocupados de que no fueran lo suficientemente sólidas como para asegurar una condena.
Los fiscales también dijeron en la misma carta que el caso estaba respaldado por acontecimientos como incautaciones de droga, en las cuales, según testimonios, habría participado el ex secretario.
Cienfuegos fue arrestado en octubre cuando llegaba a Los Ángeles para unas vacaciones familiares, acusándolo de aceptar sobornos a cambio de proteger a los líderes del narcotráfico durante su periodo al frente de la Sedena, el cual fue del 2012 al 2018.
Con información de Infobae
Portada y Foto: El Mañana de Reynosa









