Leticia Montagner
La historia en ocasiones parece ser una tragicomedia en varios actos y también repetitiva.
Guardadas las proporciones, eso le sucedió a dos poblanos. Uno, el entonces Presidente de la República Gustavo Díaz Ordaz (GDO) y en su época, el Gobernador Mario Marín Torres (MMT).
Me explico. Ambos, en términos generales realizaron sus respectivos gobiernos de manera satisfactoria. Hay quien dice que GDO salvó al país de asonadas tendientes a derrocar al gobierno.
En su gobierno fomentó y consolidó el desarrollo económico de México, impulsó un plan agrario integral, la industrialización rural, la ampliación de la red carretera y las obras de irrigación, construyó la Siderúrgica Lázaro Cárdenas en las Truchas y el Metro en la Ciudad de México, organizó los juegos olímpicos en 1968, le otorgó el voto a los jóvenes de 18 años y promulgó una nueva Ley del Trabajo que mejoró la situación laboral de los obreros.
MMT fue muy cercano a la gente, realizó un gobierno de muchas obras en poblados y municipios y sobre todo llevó a cabo una política se seguridad que muchos extrañan ahora. Al principio de su gobierno se le comparaba con Benito Juárez y que podría llegar a la Presidencia, era corto de estatura, de origen indígena, abogado, con muchos cargos desempeñados.
En el gobierno de Díaz Ordaz, surgió el movimiento de jóvenes que culminó con la matanza del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco, que opacó todo merecimiento del poblano y a la fecha le persigue.
Con Marín Torres se registró la llamada telefónica con Kamel Nacif, el surgimiento del mote Góber Precioso, la aprehensión de Lydia Cacho y el escándalo consecuente que ha culminado con su detención este miércoles acusado de tortura.
Llama la atención que el 29 de noviembre de 2007, por seis votos a favor, los diez ministros de la SCJN acordaron desestimar el dictamen elaborado por el ministro Juan N. Silva Meza, al considerar que no hubo violación grave a los derechos individuales de la periodista Lydia Cacho. En ese tiempo Olga Sánchez Cordero fungía como Ministra y ayer como Secretaria de Gobernación dijo que Marín tiene derecho a un juicio justo y debe tomarse en cuenta la presunción de inocencia.
Así las cosas, esta es la historia de dos poblanos. Todavía no sabemos qué futuro le depara al ex Gobernador Marín. Pero, en ambos casos, hay varias formas de ver las cosas y mucho fondo político electoral.

Periodista
Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP
Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva









