Leticia Montagner
La historia de la vainilla, originaria de México y cultivada por los totonacos, no puede más que resultar irónica y triste. En el siglo XIX el cultivo vivió su época de oro, pero en los siguientes 100 años fue desplazada por otros países. México pasó de ser el único exportador mundial a ocupar el último lugar en el comercio internacional.
Ahora utilizan productos sintéticos en las industrias de alimentos, de bebidas y de perfumería, que tienen un costo menor.
Con 25 años de estudios y el diseño de técnicas de cultivo que pueden elevar la productividad de la vainilla en 600 por ciento, el investigador del Campo Experimental Ixtacuaco en Tlapacoyan, Veracruz, del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), Juan Hernández Hernández, narró la tragedia de la vainilla en los campos de cultivo de Veracruz, Puebla, Oaxaca, San Luis Potosí e Hidalgo.
La vainilla se cultivaba principalmente en la región del Totonacapan, entre Veracruz y Puebla, es una de las especies tradicionales que se conoce desde la época prehispánica. México fue gran exportador e incluso tuvo el monopolio de la producción. Después de la Conquista se llevaron la planta a Europa y se dispersó por el mundo, como Madagascar, hoy día el principal productor en el mundo, Indonesia, Papúa Nueva Guinea, India y Uganda.
La superficie del cultivo en territorio mexicano se estima en mil hectáreas y 4 mil productores, de los cuales el 70 por ciento está en Veracruz.
En la última década, la producción de México no impacta en el ámbito internacional y aporta menos de 20 toneladas de vainilla beneficiada para exportación, ni 1% del total mundial.
Países como Francia, Japón, Alemania y Estados Unidos pueden pagar el producto natural porque la utilizan para intensificar el sabor de helados, pasteles, chocolate y alimentos.
Según comercializadores, existe un déficit de 100 toneladas de vainilla, pese a que es uno de los productos mejor cotizados y es el saborizante más popular. México exporta 95 por ciento de su producción y solo 5 por ciento es para mercado nacional, donde se destina para la elaboración de extractos y artesanías.
Ha caído el cultivo de la vainilla mexicana, pero continúa. Puede generar muchos ingresos con nuevas técnicas, es un producto muy cotizado en el mercado internacional. El INIFAP tiene la solución. El Gobierno Federal tiene la palabra.

Periodista.
Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP.
Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









