Por Roberto Quintero
En esta columna, tendremos regularmente a una invitada, quien nos compartirá́ su testimonio y sus consejos. En esta ocasión recibimos con gusto la pluma de Montserrat Castillo, mujer emprendedora, motociclista y fundadora de EcoMusa.
Emprender y deja tu Zona de Confort
Soy Montserrat Castillo, tengo 32 años, nací en Morelia, llegué a la Ciudad de México a los 7 años tras el divorcio de mis padres, con mis dos hermanos a casa de mi abuela. Comencé a trabajar a muy temprana edad, primero ayudándola en el consultorio veterinario a mi mamá y después a los 13 años como empleada de mostrador, desde ese momento no paré, continúe en diversos trabajos hasta que a los 17 años compré mi primera moto y posteriormente mi primer coche, hasta que a los 25 años tras hacer varias veces el examen para entrar a la UNAM lo logré.
Estudié Arquitectura especializándome en diseño y sustentabilidad, para entonces ya vivía sola, fue un gran esfuerzo llevar un trabajo y mi carrera, solventando todos mis gastos. Después del terremoto de 2017, me enlisté como voluntaria en la UNAM para revisión estructural de las edificaciones, además me sumé a diferentes grupos de motociclistas para llevar ayuda a comunidades afectadas a las afueras de la ciudad, presencié que son comunidades que podrían tener una vivienda digna con materiales de la región. Un poco antes de terminar, decidí invertir en una marca de ropa para motociclistas, vendí mi coche, eran prácticamente los ahorros de mi vida. Lamentablemente me estafaron, no me rendí e hice mi propia marca de ropa.
Me asocié con alguien que pensé me ayudaría en lo administrativo, sin embargo no funcionó como esperaba. En ese momento, volví a plantear mis proyectos, cuando estaba por titularme trabajaba en una tienda de motos, renuncié teniendo en puerta un gran proyecto de arquitectura, dentro de mis planes «haciendo lo que me apasiona» estaban combinar viajar en moto, construir y ayudar. Con mi ganancia, financiaría mi viaje por México parando por comunidades de escasos recursos, para enseñarles a construir una vivienda digna y sustentable con materiales de la región.
Era pleno cambio de gobierno y se retiraron los inversionistas, quedé sin trabajo, tuve que tomar un trabajo como vendedora de mármoles, mientras me reponía de una de mis peores crisis económicas. Ya tenía un plan financiero y pensaba que pronto saldría, me ofrecieron ser representante en una fábrica de recubrimientos a nivel internacional, justo quince días después llegó la pandemia, me contrataron el 1 de abril, pero bajaron los sueldos para no despedir a nadie y esas comisiones tan prometedoras estaban cada vez más lejos.
Pasaban los meses y todo se fue a lo digital, reuniones, transmisiones, cursos…
Analizando que las redes sociales están llegando a prácticamente cada rincón del mundo, decidí crear un canal en YouTube donde impartiría los cursos de construcción. Encontré que ya había bastantes y muy buenos, pero practicante nadie los difundía, pensé en un contenido espontáneo y divertido.
Grabé y edité un par de videos durante mis vacaciones y al tener un buen resultado decidí también inspirar con mi cambio, documentando mi viaje, estilo de vida, proyectos, motores y todo lo que pueda ser amigable con nuestro medio ambiente. Tras un año, me recuperé financieramente, ahorré y decidí realizar mis sueños. Renuncié a la fábrica y la vida de oficina que no me hacía feliz. Aposté plenamente en mi proyecto al que llamé EcoMusa. Estando en medio de esta crisis ecológica, climática y sanitaria, es una manera de aportar mi granito de arena, difundiendo, inspirando y concientizando.
Espero algún día poder capitalizarme y llevar a cabo mi sueño de fundar un Eco Refugio para niños, ancianos y perros, porque en mi niñez descubrí que era una magnifica combinación.
Ante toda adversidad mantener la constancia, cambia tus planes, pero no tus metas, cuando sientas que no puedes más acércate a dios y retoma tus fuerzas, nunca te des por vencido.










