Las investigaciones referentes a la fundación de la Puebla de los Ángeles han sido abundantes, pero requieren de la profundización de algunos personajes que la historia oficial no ha abordado adecuadamente, en este caso: Mercurino Arborio Gattinara, un abogado de la región de Piamonte que desarrolló una gran habilidad diplomática, gracias a su trabajo con Margarita de Austria y a diversas experiencias que tuvo con familias reales de Europa.
Llegó a ser nombrado Gran Canciller de la Corte de Carlos Rey Emperador, influyendo en la conformación de la estructura de una monarquía universal, en la que Carlos sería el Dux Novus, a la cabeza de una monarquía profética, en la que se permitiría el reconocimiento de los indígenas como seres humanos.
También, se debe subrayar la influencia del pensamiento milenarista que permeaba en la ideología europea del siglo XVI, que gracias a Gattinara y su influencia en la monarquía, permitió que la Nueva España fuese el lugar idóneo para reproducir la ciudad cristiana y a la época de la perfección delineada por Joaquín de Fiore, que profetizó la liberación y reconstrucción del monte Sion y Jerusalén por obra cristiana, así como una reflexión sobre el evangelio eterno conceptualizando a la historia como la realización de un plan divino.
Las dos primeras edades se habían inspirado respectivamente en el Antiguo y en el Nuevo testamento, la tercera, que había de ser iniciada por un tercer Adán o segundo Cristo, el Dux Novus, sería la edad final de la perfección, no serían necesarios los sacramentos y por ende tampoco los sacerdotes.
Las predicciones escatológicas de Joaquín del Fiore encontraron difusión entre los franciscanos a través del “Floreto de San Francisco”, de autor anónimo, que solía leerse en los refectorios de los conventos franciscanos, que es donde Gattinara tuvo el primer contacto con este pensamiento
Los estudios sobre Gattinara han puesto de relieve las dificultades que encontró el Canciller para lograr que Carlos Emperador aceptara sus ideas sobre la Monarquía universal y siguiera sus propuestas de actuación política.
Para el momento en que Puebla fue fundada, apenas un año había transcurrido de la muerte del Canciller Gattinara. Sus ideales se materializarían con la ayuda de Juan de Salmerón, Oidor de la segunda audiencia de la Nueva España. Sería él, el encargado de plasmar en la realidad, el pensamiento del gran Canciller.
A fines de 1530 los Oidores de la Segunda Audiencia llegaron a la Nueva España con instrucciones instalar una población cristiana en la provincia de Tlaxcala. Se levantó entonces en la Nueva España una ciudad a ‘título de ensayo’ como llamaron al proyecto humanista los miembros de la Segunda Audiencia.
Los resultados no pudieron ser más satisfactorios: Puebla de los Ángeles, la urbe que al finalizar el siglo de la conquista se transformaría en la segunda en importancia del Virreinato, sólo superada por la capital, fue la vía comercial más frecuentada de Nueva España era la que ponía en comunicación Veracruz, el puerto de arribo de las mercancías procedentes de la Metrópoli y punto de embarque para ella con Nueva España, el principal centro consumidor y distribuidor del virreinato.
Las autoridades de la segunda audiencia tuvieron la forma de encontrar una región casi deshabitada, en la que no existía población indígena y que reunía todas las cualidades requeridas y dictadas por la Corona para que en ella prosperara el establecimiento de un centro urbano. La fundación oficial de Puebla de los Ángeles tuvo lugar el 16 de abril de 1531, con una misa solemne.
La fundación de la Puebla de los Ángeles fue un elemento dentro de la estrategia geopolítica de la monarquía por disminuir el poder de los encomenderos y recobrar la jurisdicción de la Corona sobre los indios. La decisión implicaba acuerdos políticos con los frailes, quienes apremiaban al rey para poner remedio a los abusos de los encomenderos que continuaban desafiando a la autoridad real, con los pueblos de los indios incorporados a la figura de vasallos del imperio, y con la República de Españoles de la nueva ciudad.
A la ciudad de Puebla de los Ángeles le fueron otorgados privilegios y jerarquías: cabeceras de obispado, cabecera de partido provincial (alcaldía mayor), República de Españoles (cabildo español de la ciudad) y República de Indios (cabildo indígena de la ciudad). Por este motivo convivieron las jurisdicciones de tres cabildos eclesiástico, español e indígena; un obispado y una alcaldía mayor, situación que le permitió a la ciudad aglutinar una figura jurídica trascendental.
Pero aunado a lo anterior, la ciudad de Puebla en su primer asentamiento, se basó en una utopía socio religiosa de tipo apocalipticista referida al arquetipo de la Jerusalén celestial, fomentada por los primeros franciscanos que arribaron a la Nueva España. Y que también estaba presente en la mente del Canciller Gattinara. Según los cuales, creían inminente el tiempo esperado para la “parusía” y consumación de la sociedad y comunidad urbana perfectas en un espacio predestinado, en vísperas del final de los tiempos.
Aunado a las profecías y el entorno religioso se proyecta una expansión territorial no enfocada al uso de las armas, como prioridad, sino a un desarrollo por medio de la evangelización. Las ideas del milenarismo y la doctrina expuesta por el Abad Joaquín del Fiore generan el predominio en la mente a las políticas implementadas por Carlos Rey Emperador por medio del gran canciller Mercurino Arborio de Gattinara. La inmensa expansión territorial encabezada por Carlos Rey emperador, y la propuesta de la monarquía universal, permite coincidir con las profecías de la tercera edad de la humanidad, y el papel para el Dux Novus.
Por Juan Pablo Salazar Andreu y Fernando Méndez Sánchez
* Salazar Andreu Juan Pablo, Mercurino Arborio Gattinara. Gran artífice intelectual de la fundación de la Puebla de los Ángeles, H. Ayuntamiento de Puebla-Gerencia Centro histórico y Patrimonio Cultural, México, 2017.









