Por Ernesto Ordaz Moreno
“Huid del país donde uno solo ejerce todos los poderes: es un país de esclavos”
Simón Bolívar
La historia se repite, por ello es importante educar y enseñar a las nuevas generaciones sobre los errores y carencias pasados, sobre el origen que dio lugar al hoy, al presente, pues de lo contrario, volveremos a vivirlas. En este sentido, se observan acciones y omisiones que se repiten. Los excesos y abusos de los que gobernaron el Estado Mexicano motivaron un cambio de timón político, electoral, se buscaba una luz en la oscuridad, al menos eso es lo que un gran sector social anhela, sin embargo, una vez en el poder, visos de tiranía en el horizonte se asoman.
Tal parece que la naturaleza humana tiene un gen tiránico, visible en muchas personas, pues les desagrada, en algún momento, cumplir las leyes creadas en beneficio de una colectividad.
El Estado de Derecho en el que actualmente nos encontramos tiene dos temas muy importantes: a) el reconocimiento de los derechos humanos, es decir, la protección y cuidado de los individuos en lo particular; b) el orden de la sociedad a través de leyes. Luego, vivir en sociedad no debería ser muy difícil si cumplimos las leyes aceptadas.
No obstante, tal parece que a un gran sector le agrada saltarse reglas, aplaude al tramposo (gandalla), al que se enriquece a costa del gobierno o de otras personas con abusos, al que ejerce violencia le rinde pleitesía y se busca el beneficio económico aun cuando es ilegal o peor, se asocia con la delincuencia organizada, es decir, el común denominador es burlar la ley. Y esa doble moral se ha incrustado en todas las esferas de la sociedad nacional.
Lo rancio de todo es que nuestro Estado de Derecho ha perdido esencia. No hay rumbo y los más jóvenes, sin preparación educativa adecuada, observan en la oscuridad los atropellos de quienes pretenden convertir a México en un estado totalitario, aplastando las diferencias, imponiendo en el ambiente miedo, aplaudiendo la estupidez, fomentando la adulación y justificando las ilicitudes en el hecho de que los gobiernos pasados hicieron peores cosas (aunque se supone que el cambio sería para alejarnos de esos abusos y atropellos) y en la falacia de que todo lo decida el pueblo en su soberanía.
“No hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y bajo el calor de la justicia”
Montesquieu
El pueblo es soberano al momento de conformar la Constitución, pero modificar todo en cualquier momento a su capricho, rompiendo las reglas establecidas, entonces, deja de ser soberanía para convertirse en anarquía. La masa es fuerza, violencia, no hay razón ni pensamiento crítico en la masa. Resulta contradictorio que se pretenda justificar la decisión en la muchedumbre, para eso están las leyes, para regular las conductas de los individuos, de los colectivos y armonizar los excesos de dichas conductas, pues el ser humano tiende, al verse afectado en sus intereses, a ejercer violencia y desobedecer las reglas.
“Todos los hombres serían tiranos si pudieran”
Daniel Defoe
Nadie por encima de la ley, pero “En México violar la ley no trae consecuencias” (Elisur Arteaga Nava) y se mantiene la corrupción e impunidad. Un gran paso está en los políticos, quienes, por cierto, deberían prepararse para gobernar bien, sin embargo, algunos desconocen la Constitución y sus leyes, por ende, las incumplen e incluso cometen actos ilícitos en campaña; reflexionando, ese, sería un buen requisito para ser candidato, estar preparado, conocer la realidad social, sus problemas, para ofrecer soluciones no ocurrencias y, sobre todo, hacer cumplir la ley. Hay que evitar intentar justificar ilicitudes, pues las agravantes o atenuantes son para la sanción.
Alejarnos de los principios previstos en la Constitución que dieron vida a un ideal de México provoca temores de verse afectados los derechos individuales, como la libertad y la seguridad (estabilidad). Quizá a muchos mexicanos les agrade vivir en una sociedad violenta y desequilibrada, inestable, resulta válido para ellos, ojalá y no los mantengan en la pobreza y analfabetismo, manipulados e infelices, pues seguirán siendo esclavos, ahora de otro grupo opresor. Se reaviva el México Bárbaro pues “algo huela mal en Dinamarca” Shakespeare.










