Por Leticia Montagner
El Día Mundial Sin Tabaco se celebra en todo el mundo el 31 de mayo de cada año. La Asamblea Mundial de la Salud instituyó el Día Mundial sin Tabaco en 1987 para llamar la atención a la epidemia de tabaquismo y sus efectos letales.
Esta celebración es una oportunidad para mandar mensajes relacionados a la observancia del Control del Tabaco a cargo de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La gran pregunta es si hay beneficios a corto y largo plazo de dejar de fumar. La respuesta está en los efectos benéficos sobre la salud. Es muy interesante lo que sucede al dejar de fumar.
A los 20 minutos, disminuye el ritmo cardiaco y baja la tensión arterial; a las 12 horas siguientes, el nivel de monóxido de carbono en sangre disminuye hasta los valores normales; en las dos primeras semanas y hasta los cuatro meses mejora la circulación sanguínea y aumenta la función pulmonar.
Entre uno y nueve meses, disminuye la tos y la dificultad para respirar; al año, el riesgo de cardiopatía coronaria es un 50 % inferior al de un fumador; en 5 años, el riesgo de accidente cerebrovascular corresponde al de un no fumador entre 5 y 15 años después de dejar de fumar.
En 10 años, el riesgo de cáncer de pulmón disminuye hasta ser el 50 % del de un fumador, y disminuye el riesgo de cáncer de boca, garganta, esófago, vejiga y páncreas.
Un beneficio del no fumador sobre quienes siguen fumando, en cuanto a esperanza de vida, va de los 30 años de edad, son 10 años más de existencia, hasta los 60 cuando se ganan tres años más.
Asimismo, de acuerdo a la OMS, dejar de fumar disminuye el riesgo adicional de muchas enfermedades relacionadas con el tabaquismo pasivo en los niños como las respiratorias, por ejemplo, asma y otitis.
Y de pilón, como decían nuestros padres y abuelos, dejar de fumar disminuye la probabilidad de sufrir impotencia, tener dificultades para embarazarse, partos prematuros, hijos con insuficiencia nutricional al nacer y abortos.
¡Ah! y en estos tiempos de pandemia los fumadores tienen mayor riesgo de tener un cuadro grave o fallecer a causa del Covid-19.
Eso sin contar que los servicios de salud y seguridad social tienen que invertir grandes cantidades de dinero en tratar de mantener con vida a quien sufre de enfermedades desencadenadas por el tabaquismo, independientemente de los que enferman de manera gratuita por convivir con fumadores, situaciones que se podrían evitar.
Aunque la sana distancia puede favorecerlo, deshágase del mal olor en ropa, piel y aliento, ahorre un dinerito, cuide a su familia y a sus amistades.
Tal parece que la invitación es para aceptarla. La salud de todos va de por medio.

Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









