El Heraldo de Puebla

El club de los aspiracionistas

Back view of successful manager looking at business building of modern city.

Juan Méndez Carvajal

“No ames lo que eres, sino lo que puedes llegar a ser”. Miguel de Cervantes.

Las personas se forjan en primera instancia desde el seno familiar, en donde nacen los sueños, las aspiraciones y las ilusiones para ser mejores individuos dentro de la sociedad.

La gente siempre está pensando qué puede hacer para mejorar su calidad de vida, cómo impulsar a los hijos y de que éstos se conviertan igual que sus padres, en ciudadanos de bien, acrecentar y mejorar su patrimonio.

Muchos mexicanos se levantan temprano todos los días para ver cómo desde sus trincheras pueden contribuir en la construcción de un mejor país. Terminar con los problemas sociales que nos aquejan, como la inseguridad, la falta de empleo y de oportunidades.

A nuestros gobernantes vergüenza les debería dar el presumir que mes con mes se incrementa la entrada de remesas a nuestro país, ese dinero que envían nuestros paisanos que tuvieron que emigrar a los Estados Unidos en busca de una oportunidad, en busca de una fuente de trabajo que en México no encontraron, porque sus aspiraciones fueron cuartadas por los intereses mezquinos de los gobiernos que han pasado por nuestro país. Y qué decir del actual, “se cuece aparte”.

Es triste escuchar a un presidente de la república pronunciarse en contra de las clases sociales que por años han sostenido el rumbo de este país, con el pago de sus impuestos, con el trabajo diario de empresarios, profesionistas y gente que busca que a nuestro país le vaya bien.

En estos momentos en que estamos viviendo una pandemia de salud, en donde se busca la unidad de una sociedad, de que entre los mismos mexicanos se echen la mano, porque la situación no es favorable en los diferentes sectores productivos y sociales, en donde necesitamos escuchar discursos alentadores de que vendrán tiempos mejores. Nos encontramos a un presidente que polariza a una parte de la sociedad, la etiqueta, la descalifica, por ser según él, clasistas y egoístas con sus semejantes, por el hecho de buscar que a su núcleo familiar y de amigos les vaya bien en la vida, y que por estas aspiraciones, según el Ejecutivo, se vayan al “carajo”.

Debemos recordar que para llegar a conseguir algo en la vida, tenemos que esforzarnos, prepararnos según nuestros medios y aspiraciones de lo que queremos alcanzar o lograr, madrugar antes que los demás, “dar el extra”, quedarse hasta más tarde en el trabajo o para estudiar, no postergar las cosas para el último, muchas veces, tenemos que sacrificar nuestros tiempos de descanso y convivencia familiar por alcanzar nuestras metas.

Todas estas acciones parecieran que nutren la ambición de las personas, pero no es así, porque si realmente queremos trascender en la vida, debemos pagar el precio, con entrega, dedicación y constancia.

En ese sentido, la gente que tuvo la oportunidad de estudiar una carrera universitaria, de seguir preparándose en el mundo académico y profesional, no puede ser etiquetada en su totalidad como una persona egoísta, sin escrúpulos y que busca sólo su beneficio a costa del sufrimiento de los demás.

Mientras que el papel del gobierno, debe ser el de un regulador del bienestar social, de aquel que busca apoyar a sus ciudadanos sin distingo de pensamiento ideológico, credo o religión.

Por lo tanto, aspirar es un acto innato de cada ser humano, que conforme avanza en la vida, se va modificando, va tomando fuerza y a la vez va transformado la manera de pensar y de ser de las personas, cuando comienzan a buscar algo diferente que los consolide como mejores ciudadanos y seres humanos.

Mtro. Juan Méndez Carvajal
Departamento de Comunicación Estratégica UPAEP

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