Las mujeres, expuestas al agotamiento emocional
Por Leticia Montagner
De entrada, tenemos que saber que es el burnout, palabreja inglesa que se traduce al español como agotamiento emocional, es de carácter psíquico por la carga laboral que se agudizó en el género femenino por la pandemia.
En México, las mujeres tienen 1.5 veces más probabilidades que los hombres de padecerlo por combinar sus labores profesionales con las domésticas.
Ivette Mucharraz y Cano, profesora de Dirección de Personal del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas (IPADE), afirmó que las mujeres resultaron más afectadas por la pandemia porque además del trabajo, muchas son responsables del cuidado de los hijos o personas mayores.
A la depresión y ansiedad, enfermedades que son más frecuentes en mujeres, pueden sumar el síndrome postraumático, el duelo complicado por una muerte asociada a Covid-19, aseguró Carolina Santillán Torres, académica de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Es necesario cuidar los equipos de trabajo y evitar a largo plazo afectar a las empresas y por lo tanto invertir en un programa para prevenir el agotamiento laboral que ha generado la pandemia, cuyos síntomas son ansiedad, irritabilidad, desmotivación e intolerancia, explicó Mónica Flores, Presidente de Manpower Group.
Los datos son impresionantes: Los trastornos en el sueño y la falta de apetito son los primeros síntomas. La apatía y pérdida de interés en actividades que antes provocaban satisfacción, también son indicadores de este desgaste físico y emocional.
Se presenta depresión, ataques de pánico, ansiedad y estrés porque el trabajo en casa es factor de estrés laboral ya que 70 % considera que trabaja más y 43 por ciento opina que la carga de trabajo es mucha.
Según datos antes de la pandemia, en México las mujeres dedicábamos 49.8 horas en actividades domésticas y el cuidado de otros, si sumamos la escuela en casa y el burnout que se genera, es una combinación desafortunada que genera un nivel de afectación importante.
En nuestro país, hay mujeres que han migrado de trabajo formal al informal y eso es preocupante porque pierden acceso a esquemas como la seguridad social para ellas y sus familias. Según el último censo de INEGI, más del 30 por ciento de hogares los encabezan mujeres, además de la falta de escuelas y guarderías, que han complicado mucho el empleo formal a las mujeres.
Cuando una persona experimenta burnout por largas jornadas de trabajo, la recuperación tarda de dos a nueve meses y puede contagiar a sus colegas y a familiares.
El reto es fortalecer en las empresas, programas de bienestar emocional y físico para la planta laboral y trazar acciones específicas para evitar este agotamiento.

Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









