Una ofrenda mortuoria al estilo de Pahuatlán, Pueblo Mágico fue elaborada y colocada en el Museo del Templo Mayor en la Ciudad de México.
En el poblado de la Sierra Norte, se festeja el Día de Muertos de una manera sencilla pero bella. Las calles se llenan de arreglos y ofrendas llenas de flor de Cempasúchil, donde se coloca el famoso papel amate pintado a mano.
El título de la ofrenda es La Luz de los que ya se Fueron. El altar se instaló en el vestíbulo de la zona arqueológica, las figuras de papel amate y el pan de muerto provenientes de San Pablito, se alternan con los retratos de personas ligadas al recinto fallecidas este año.
En el nivel superior colocaron una foto del historiador Alfredo López Austin, así como los rostros de vigilantes del museo y los vestigios del Templo Mayor.
La curadora de la ofrenda, Judith Alva Sánchez, ha señalado que la intención fue recordar a los amigos y compañeros de trabajo que murieron y que no pudieron despedirse como antaño, debido a la pandemia.
Para la ofrenda, se hizo trabajo de campo en Pahuatlán donde se identificaron las características culturales del pueblo otomí, como la hechura del papel amate. Este proceso inicia con la elección de la corteza del árbol llamado jonote, misma que se hierve, enjuaga y luego se seca, después se decora y dibuja con tinta natural.
La tradición es desde la época prehispánica donde se dibuja la montaña, bosques y animales, pero como los ancestros no están en las ofrendas se les evoca con pinturas.
En San Pablito se construye una especie de portal adornado con flores, las velas representan a los niños muertos y los cirios a los adultos. Los cirios se adornan con imágenes de santos y se prenden uno por uno y se nombra a cada familiar. Es un modo de llamarlos, asegura Judith.
El pan de muerto retrata figuras humanas, pero también los hacen de forma de animales, sin faltar una alfombra de pétalos de cempasúchil para dar la bienvenida a los fieles difuntos.
Se ponen moles, atoles, frutas, sobre todo plátanos, panes, refrescos, cervezas, cigarros. Son ofrendas a los difuntos para que ellos garanticen la supervivencia de la comunidad.
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Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









