Imagine que usted tiene una taquería que consume 100 kilos de tortilla diariamente. Buscaría tener tortillas de la mejor calidad posible a un precio razonable, buscando acuerdos de largo plazo o comprando libremente las tortillas en el lugar que más le convenga.
La libertad de elegir le permite buscar mejores proveedores, y entonces, gana usted y ganan sus comensales con tortillas de mejor calidad y precio más bajo.
Pero ¿qué pasaría si está usted obligado a comprarle ya sea cincuenta, diez o un kilo de tortillas a una tortillería específica?
Pues que esa tortillería podría venderle las tortillas a 15, 150 o 1500 pesos el kilo. Podrá incluso darle tortillas en mal estado, de muy mala calidad, podridas, al costo que sea, al fin de cuentas usted tiene que comprarle.
¿Quien perderá? Usted como taquero al tener que subir el precio de los tacos a sus clientes y en un momento dado perderá los clientes.
Pero ¿que pasa si es la única forma de alimentarse en el sitio? Pues que el tortillero al que usted está obligado a comprar un porcentaje dado de tortillas podrá abusar de usted (y sus comensales) pues son sus clientes cautivos.
Y el problema es que podrá usted conseguir el resto de tortillas de la mejor calidad y al mejor precio, pero la obligación de comprarle al proveedor al que está obligado le puede generar a usted siempre pérdidas, mala calidad, costos exhorbitantes.
Pero ahora, imagine que está usted obligado no a uno, diez o quince kilos, sino 54 kilos de los que consume diario. Y aparte de esas están en mala calidad y se las vende a precio de oro. De nada servirá conseguir el resto muy baratas o de buena calidad, pues los 54 kilos de tortillas le echan a perder los 46 que consigue de buena calidad.
Pues así de dañina es la propuesta de reforma eléctrica del presidente, que le obliga a comprarle a una sola empresa más de la mitad de la energía que se usará en el país.
CFE podrá inflar los costos al grado que quiera, al fin usted y yo los pagaremos. De hecho, actualmente un megawatt-hora (MWh) de energía comprada a centrales de ciclo combinado de CFE nos cuesta el doble (2,029 pesos) que comprárselo a privados (969 pesos). Y ahora nos veremos obligados a comprarle, con esos costos, más de la mitad de la energía, en lugar de que compita con privados.
Dentro del intento por hacer aceptable la reforma Constitucional en materia eléctrica, Manuel Bartlett y los voceros del gobierno han deslizado la falacia de que se mantiene el Mercado porque el 46% de la energía será generada por privados.
Incluso han dicho que este “Mercado” es mayor a la demanda de países más chicos de America Latina.
En el absurdo, han acusado de “voraces” a las empresas por querer tener más del 46 por ciento del mercado energético.
Pero ¿quien gana y quien pierde con tener CFE garantizado un porcentaje del despacho energético? Usted y yo.
Porque estamos obligados a comprarle a CFE más de la mitad de la energía que consumimos, entonces puede darla a cualquier precio, con toda la contaminación que quiera, con buena o mala calidad que quiera, al fin estamos obligados a comprarle más de la mitad de la energía.
Por eso también la reforma preve desaparecer el carácter de empresa productiva a la CFE, para que al no tener que ser productiva pueda generar o comprar la energía a cualquier costo y esconder las pérdidas como Organismo de Estado.
Pero no se engañe usted, los privados no pierden. Demandarán al Estado en legítima defensa de sus intereses, y el Estado Mexicano deberá pagar por el daño causado a las empresas. Negocios de futuro hay en todo el mundo y se llevarán su dinero y sus proyectos a países que estén dispuestos a recibirlos y desarrollar sistemas energéticos modernos y competitivos. Pero los mexicanos nos quedaremos cautivos de la empresa a la que le debemos comprar más de la mitad de la energía, por ley, y de los contratos que esta empresa acuerde en lo oscurito con privados.
Limitar la inversión privada al 46 por ciento no es en beneficio de los mexicanos, sino de quienes podrán vendernos lo que quieran. Al fin que usted y yo pagamos.
Pero no se diga engañado, la reforma es para fortalecer a CFE, como lo dijo el presidente, no para beneficiarlo a usted y a mí, por eso nos obligaría a comprar y pagarle lo que sea a CFE.









