“Si no se usa con precisión el idioma, lo que se dice no es lo que se quiere decir.” La frase es parte de un aforismo es de Confucio. Viene a propósito de esta cabeza de un diario nacional: “Mujer sometida por policías en Pachuca pide justicia por las agresiones a Gobernador de Hidalgo.” Pareciera que la mujer, encima de ser “sometida”, es tan generosa que pide justicia “por las agresiones al Gobernador…” Pero la nota indica que es al gobernador a quien le pide justicia. Total, la cabeza queda más clara así: “Mujer sometida por policías en Pachuca pide al Gobernador justicia por las agresiones.”
Cuidado con la redacción. Redactar no es otra cosa que escribir lo que se piensa. Y si se piensa embrollado, lo más lógico es que se redacte embrollado. Y no hay cosa peor que una idea mal pensada, es decir, mal estructurada. Este es el motivo por el cual a cada rato, sobre todo en política y en comunicación, tras alguna declaración viene una aclaración: “Yo no dije eso”, aunque haya quedado grabado en audio y en video, y además escrito. O bien: “Yo quise decir otra cosa.” Tantito peor pues, volviendo al aforismo de Confucio, en la segunda parte señala: “Si lo que se dice no es lo que se quiere decir, lo que debería de hacerse se queda sin hacerse.” Esto equivale a que alguna indicación u orden no se cumplieron al no ser entendidas, quizá porque quien las dijo quiso decir otra cosa y quien las oyó las interpretó como pudo. Conclusión: quien piensa bien y en orden, redacta bien y en orden. Habría pues que aprender a pensar bien para redactar bien. Y aclaro, bien en cuanto al orden de las ideas, no en cuanto a cuestiones de índole moral relacionadas con el bien y el mal. Gracias.
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Lic. en Letras españolas egresado de la BUAP, escritor, autor de cerca de 40 libro









