En estos días, distintos columnistas como Ricardo Raphael (Milenio) o Javier Treviño (SDP Noticias) han hablado de la posibilidad de que la reforma eléctrica haya sido enviada por el presidente para perder.
Creo lo mismo y ahora no sólo no tengo dudas, sino tengo pruebas.
Primero, hay que decir que la iniciativa de reforma eléctrica, en uno de sus artículos transitorios, prevé que todos los contratos y permisos, incluidos los Contratos de Interconexión Legados (conocidos en el medio como CIL), se cancelan. Además, una parte de ellos (los que la reforma considera ilegales sin tener fundamento para ello) ya no podrán participar en el famoso 46 por ciento de generación privada.
Pues bueno, ni CFE se la creyó.
El día 8 de febrero de este año, en el parlamento abierto, un alto directivo de CFE mostró una tabla en la que habla de cómo quedaría conformada la generación eléctrica en caso de que pase la reforma. Son proyecciones a 2024.
La presentación está disponible en el siguiente vinculo, y la tabla está en la diapositiva 37:
Según la tabla, los contratos de interconexión legados generarían en 2024 unos 26,239 gigawatts-hora de energía eléctrica, que es poco más del siete por ciento del total de la energía del sistema (quinta columna de la tabla).
Pero ¿no esos contratos los cancela la reforma? ¿Cómo es que siguen operando después de la reforma? ¿Los cancelan pero los dejan operar? Entonces ¿La reforma prevé que la propia reforma sería violada y operen permisos y contratos ya cancelados?
Una de dos: o quien armó la tabla no ha leído la iniciativa de reforma o simplemente no conoce el sistema eléctrico. Aunque trabaje en CFE.
En realidad parece que quien hizo la presentación no tiene mucha idea de cómo funciona el sistema ¿Por qué lo digo?
La misma tabla afirma que, de aprobarse la reforma, la generación de CFE con tecnología de ciclos combinados pasaría de 47 mil en 2021 a 104 mil gigawatts-hora de energía en 2024.
¿Cómo se lograría esto? Hagamos números rápido.
Entre lo que tiene CFE construido de ciclos combinados y lo que adjudicó de forma directa en las semanas pasadas, si es que las terminan, CFE tendría en en año 2024 una capacidad instalada de generación por ciclos combinados de 12,726 MW.
Pues bueno, para tener los 104 mil gigawatts-hora que dice que generará en 2024, las centrales deberían operar al total de su capacidad por unas 8,234 horas al año. Esto significa, el 94 por ciento de la horas del año. El pequeño detalle es que el promedio de horas que genera una central de este tipo en suele estar en 7,000 horas (las privadas), lo que significa que lo hacen alrededor de 80 por ciento del tiempo. Las horas de CFE son mucho menores.
Lo que calcula CFE luce imposible.
Parece entonces que quien hizo la presentación del alto directivo de CFE, pudo haber sido alguien con el mismo nivel de conocimiento que quien escribió la iniciativa de reforma. Conocimiento casi nulo, alejado de la realidad y que además no es capaz de entender los efectos de lo que él mismo escribió.
No tiene tiene sentido la iniciativa, no parece algo practicable o que la propia CFE se crea, más allá del discurso ideológico. Pero ni ellos se la creen.
Y entonces si, parece que la reforma se mandó para perderse y sólo para permitir que el presidente, sus legisladores y candidatos, se envuelvan en la bandera y se lancen a las elecciones, intentando ganar la simpatía de un pueblo educado en un nacionalismo rancio.
El problema es que la sola iniciativa ya generó desconfianza, alejó inversiones, empleos, y se vuelve una carga más de esas que tendrá que quitarse de encima el país para recuperar la economía, cosa que no será fácil en lo absoluto.









