Hace una semana la coalición Va por México, organizada por los partidos PRI, PAN y PRD, anunciaron que una vez terminada la discusión y rechazada la iniciativa de reforma eléctrica del presidente, presentarían una iniciativa propia e hicieron públicos algunos puntos de lo que pretenden proponer en la misma.
Días después, Morena dijo haber atendido primero seis y luego nueve de los puntos que proponía la iniciativa, una iniciativa que aún no se presenta y de la cual sólo se mencionaron los objetivos y algunas metodologías.
Pero ¿es posible conjuntar estas iniciativas?
Hagamos un análisis de algunas propuestas.
La iniciativa del ejecutivo habla que las tarifas se basen en “costos justos” de la energía eléctrica y recibir más energía de CFE. En el mejor de los casos, el presidente ha mencionado su intención de que las tarifas no se incrementen por encima de la inflación. La de Va por México, propone garantizar las tarifas más bajas posibles a los ciudadanos de a pie.
¿Cómo podría funcionar eso de los costos justos?
La iniciativa obliga a los mexicanos a recibir (y cubrir los costos) de los generadores más caros que tiene el sistema, que son los de CFE.
Si vamos a recibir energía de los generadores más caros, lo “justo” es que paguemos por eso. Si se va a traer del retiro centrales eléctricas que se sacaron de operación por alto costo de operación, como pretende la reforma al recibir 54 % de energía proveniente de CFE por decreto, lo “justo” es que paguemos más para recuperar los costos de generar esa energía.
Del otro lado, la propuesta de Va por México retoma la experiencia mexicana y la aprovecha.
En los años 2015, 2016 y 2017, el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) con base en las necesidades futuras calculadas de CFE Suministro Básico (la que nos vende energía a usted y a mi) adquirió energía en contratos de 15 años a precios fijos. En los años 2016 y 2017 se lograron contratos que fueron récord mundial de precio más bajo del mundo, con un parque solar y uno eólico, respectivamente. Esos costos de energía han llegado a ser 1/5 o menos del costo promedio de generación de CFE.
La iniciativa de reforma de Va por México, según adelantaron, prevé que las empresas de suministro básico sólo puedan comprar la energía en esas subastas (un poco como ya sucede), lo que significa que sólo quien ofrezca la energía más barata en esas subastas entregará energía a CFE suministro básico.
Esto es totalmente contrario a algún tope, como el de 46 % y por lo tanto incompatible.
¿Las generadoras de CFE podrían incrementar la cantidad de energía que dan al sistema? Sin lugar a dudas, pero deberá diseñar proyectos eficientes, para ofrecer energía a los costos más bajos posibles y entonces ganar subastas. Ya lo hizo con geotermia en 2017.
La diferencia es que con la reforma propuesta por el presidente, por el solo nombre CFE generaría el 54%, mientras que con la de va por México deberá de ofrecer energía más barata.
Otra gran diferencia es la regulación.
En el mundo, los órganos reguladores fueron una creación de la izquierda progresista, como un mecanismo para proteger a los ciudadanos. La iniciativa del presidente desaparece de facto a los órganos reguladores y pone a la empresa como juez y parte, a regularse sola, justo lo que la izquierda en el mundo buscaba evitar.
La iniciativa de Va por México al contrario, buscaría darle autonomía constitucional a los reguladores, alejarlos del vaivén político para que se fortalezcan con independencia y perfiles técnicos.
Tan sólo estos dos puntos pintan a dos propuestas irreconciliables, además de que una no tiene claridad de lo que busca ni los métodos que usaría, mientras que la otra parece abrevar de la experiencia internacional y local para lograr sus objetivos.
Cómo ciudadano ¿Cuál te gusta más?









