Airado, el alcalde Eduardo Rivera calificó de desgraciado al sujeto que en días pasado manoseó a una niña en la colonia San Antonio Abad, y ofreció todo el peso de la ley contra él. Qué bueno.
Pero qué malo que este tipo de conductas no cesen.
Se dice reiteradamente que es asunto de educación.
Y sí que lo es.
Pero de educación desde casa, no sólo en la escuela.
El problema es que las conductas aprendidas en casa cada vez son preocupantes, pues existe mucha violencia entre las parejas (cualquiera que sea su estado) y tal violencia se refleja en los hijos.
Urge que esto cambie.
No es asunto estrictamente de pobreza, aunque obviamente la violencia se ceba en los más vulnerables.
Es, en efecto, asunto de educación.
Y en este caso la escuela juega un papel determinante si trabaja con los padres de familia.
Este tema se ha diluido un poco, pues ahora los padres acuden casi sólo para firmar boletas o para algún reclamo por malas calificaciones o conductas indebidas de sus vástagos.
Pero no existe un trabajo coordinado para hacer, por ejemplo, que ellos y/o los tutores acudan regularmente a charlas de orientación, pero de manera formal y disciplinada, no bajo la consigna de que es voluntario.
Es preciso que se involucren y se comprometan más en la formación de sus hijos, no sólo para hacer reclamos, sino para apoyar a los docentes.
Las autoridades educativas deben buscar una estrategia para hacer realidad esto.
La clave puede estar en los comités de padres.
* Lic. en letras españolas. Escritor, autor de carca de 40 libros. Conferencista.
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