La inflación registrada desde noviembre del año pasado afecta la vida de los poblanos que han dejado de hacer sus compras normales por causa de los precios elevados registrados en algunos productos y servicios.
En este sentido, el regreso a clases podría ser más complicado este año que en ciclos escolares anteriores debido a que la lista de útiles no estuvo exenta de estos aumentos.
Haciendo un comparativo entre los precios registrados el año pasado y durante este 2022, existe un incremento promedio del 26 por ciento, algunos productos incluso llegaron al 100 por ciento.
Por ejemplo, el cuaderno profesional más económico, costaba por unidad en 2021 16.5 pesos, este año se cotiza en 25.9 pesos en tiendas de conveniencia, lo que representa un alza del 56.9 por ciento, mientras que el lápiz adhesivo se podía adquirir con 15 pesos, ahora se requieren 32 pesos, es decir, 113 por ciento más.
Lo mismo ocurre con otros productos como los colores, gomas, tijeras o los juegos de geometría que no se libraron de esos aumentos que afectan la economía familiar.
Sin políticas adecuadas para controlar la inflación, lo más probable es que los precios de diversos productos y servicios sigan creciendo, mismos que además se ven presionados por el alza del costo de los combustibles, que el gobierno federal actual prometió reducir para ganar la presidencia de la República, y que, a la fecha es una asignatura pendiente.
Mientras nuestros gobiernos apostaron por perfiles aptos, con experiencia en las funciones inherentes a su cargo, esta administración federal asigna puestos de relevancia con base en el “amiguismo”, poniendo en riesgo el futuro de México.
Ante la ausencia de planes de reactivación económica, fomento productivo para lograr la autosuficiencia alimentaria, así como políticas económicas contracíclicas para apoyar a las familias mexicanas, es preciso reflexionar sobre los resultados que ha tenido cada administración federal, y en este sentido, reconsiderar si vamos por el camino correcto.









