Hace unas semanas hablábamos en este mismo espacio de los proyectos que la Comisión Reguladora de Energía ha bloqueado y con eso, las inversiones y empleos que no llegan al estado. Pero lamentablemente, la lista no estaba completa y hace falta ampliarla.
Hay dos tipos de trámites que están atorados o de plano negados, el de impacto ambiental y/o la modificación de permisos.
¿Por qué es importante la modificación de permisos?
Porque muchas veces, por ejemplo, una central eléctrica, por razones como la pandemia, retrasa sus obras y entra en operación más tarde de lo previsto y autorizado. Para cumplir con la ley, le tiene que solicitar a la CRE una modificación del permiso para entrar en operación comercial en una fecha distinta de la original. Sin eso, no puede operar. La parte ambiental es, me parece, sobre entendida y es que los proyectos se someten a evaluación, Justo como la que no se hizo con el tren maya.
Pues bueno, desde el punto de vista ambiental, SEMARNAT ha frenado dos proyectos, uno por 122 MW y otro por 4 MW, para un total de 126 MW, lo que equivale a una inversión de poco más de cien millones de dólares.
Por el lado de negativa de modificación de permisos, hay unos 691 megawatts atorados que no entran en operación. Desde la sierra norte, pasando por la zona de San Martín a Tepeyehualco, hay proyectos que podría estar ya terminados y entregando energía de bajo costo al sistema, o que están en construcción y que simplemente no han podido entrar por una razón honestamente política, no técnica.
Las inversiones en los proyectos por los 691 megawatts son diversas, pues van desde parques solares hasta hidroeléctricas o centrales de cogeneración. En este ultimo caso, lo que significa es que no sólo se está perdiendo la oportunidad de tener energía para el sistema eléctrico, sino que alguna empresa está desaprovechando el calor residual de su proceso industrial o no recibe, por ejemplo, vapor, a costos competitivos, a la espera de que el proyecto opere.
En materia hidroeléctrica, resulta curioso que el presidente de la república en su discurso publico hable de aprovechar las fuentes de este tipo, pero la CRE sometida por el ejecutivo no permita la entrada en operación de 60 MW de generación, en la sierra norte y nororiental, uno de estos permisos es el del complejo hidroeléctrico de Necaxa, que está incluso ilustrado en el escudo del estado.
Algo importante que decir es que el estado de Puebla tiene enorme potencial en materia solar, eólica, geotérmica, entre otras.
La ventaja de estar cerca del centro de la república, una zona que además es deficitaria de energía, tiene todos los incentivos para que Puebla se vuelva un factor importante para el desarrollo energético del país y también para la transición energética.
A su vez, la industria automotriz demandará cada vez más energía limpia, para cumplir con sus obligaciones corporativas en materia de lucha contra el cambio climático. Lo ideal es tener esas centrales de generación más cerca del lugar donde consumen la energía, con lo que los costos de transmisión disminuyen. Puebla tiene el potencial entonces no sólo para mantener, sino crecer la presencia del sector automotriz, pero simplemente no habría inversión mientras la política federal no lo permita.
Igual que Puebla está casi todo el pais, con proyectos bloqueados, inversiones y empleos, por no entender la necesidad de la inversión y además, la falta de capacidad que tiene el Estado para desarrollar la infraestructura que se necesita para el adecuado desarrollo del país.
En los siguientes meses, debería destrabarse el conflicto derivado del TMEC. Lo que Estados Unidos demanda es el respeto a las leyes mexicanas, la Constitución y el propio tratado. De lograr esto, el gobierno federal deberá recular no sólo respecto a inversiones americanas, sino en general y cumplir la ley. Y entonces, estas inversiones millonarias deberían llegar a Puebla, para beneficio de los mexicanos. O sea: permitir todo lo que este gobierno ha bloqueado. Ojalá.









