En un régimen democrático, la oposición es la que enriquece la discusión sobre los puntos de gobierno. Se encuentran dos tipos de oposición, la primera, en un sentido amplio, es la resistencia de un grupo ante una autoridad determinada o legítima. La otra opción en sentido estricto, es también una oposición de resistencia y contradicción, la diferencia radica en la institucionalización organizada dentro del sistema político.
Herminio Sánchez de la Barquera, decano de Ciencias Sociales de la UPAEP, puntualizó que, lo trágico para una sociedad con cimientos democráticos y republicanos, es que se presente un gobierno que ejerza la centralización de facultades, recursos y decisiones, aunado a una oposición cada vez más debilitada con menor capacidad de resistencia, frente a las autoridades legislativas.
Sánchez de la Barquera agregó que, en un sistema de gobierno parlamentario como en Inglaterra, en Alemania o Canadá, la parte que controla al gobierno es la minoría parlamentaria. En un sistema presidencial como el de México, de Estados Unidos o Argentina, quien controla al gobierno es el congreso.
En el caso de México, al ser un sistema democrático, como se ha comentado, todos los partidos políticos están en la libertad de hacer alianzas, independientemente de su ideología política, puesto que, en una democracia es importante que haya una diversidad de tomadores de decisiones, para contribuir al equilibrio que necesita el frente de poder.
En ese contexto, Claudia Ramón Pérez, profesora de la Facultad de Ciencia Política y Gobierno de la UPAEP, ejemplificó que, la alianza de la oposición “Va por México”, coalición formada por Partido Acción Nacional (PAN), Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), lograron una adaptación a ciertos requerimientos de la sociedad, sin embargo, no a su evolución total, lo que dio hincapié a una aceptación primeriza.
Aunado a ello, Ramón Pérez señaló que, el Estado de México tiene una población con cerca de 17 millones de habitantes, con votantes de alrededor de 6 millones y en las elecciones del 2021, el partido de Morena obtuvo el 30.25% de la votación; el PRI 26.63%, el PAN 13.5% y el Verde 5.3%, es decir, es muy cercana o estrecho el margen de victoria, por lo tanto, sí se requiere de establecer alianzas entre los partidos para hacer frente al partido en el poder.
En ese orden de ideas, Sánchez de la Barquera, apuntó que cuando se establezca una alianza entre los partidos políticos es importante tomar en cuenta la institucionalización de las alianzas mientras estas duren, y no dar paso a situaciones como las que sucedieron en el PRI con Alejandro Moreno y su vinculación ahora con el partido de Morena y que fracturaron la coalición anterior de “Va por México”.
Por su parte, Luis Ignacio Arbesú Verduzco, profesor del Decanato de Ciencias Sociales de la UPAEP, manifestó que el problema que se puede apreciar en esta alianza de “Va por México”, se vincula al ejercicio del poder, a través del capital político, quien actúa como la moneda de cambio con la cual un partido político en un proceso de una democracia representativa, adquiere ciertas preferencias y tiene cierta legitimidad.
Arbesú Verduzco profundizó que, este capital político lo han medido en tres formas, primero el voto duro, de aquellos que votan siempre a favor del partido y llevan una contabilidad de las diferentes instituciones y de cómo funciona. Segundo, tiene que ver con el simpatizante que, en un momento determinado, puede estar de acuerdo con las ideas aunque no milite en el partido. Y tercero, el cambiante “switcher”, denominado así en los procesos electorales a los individuos que pueden estar en un constante cambio.
Debido a ello, estos tres aspectos se ven en función de cómo se han dado los resultados y ese podría ser un gran error, es decir, parece ser que a los partidos políticos al menos de la oposición en nuestro país, en los últimos años, se ha olvidado del elemento central que es la ciudadanía, el electorado, y el número de votos que obtuvieron en cada proceso electoral y que cambian a través del tiempo.
El problema en la actualidad es que no sólo tenemos una ciudadanía o incluso una militancia política que se maneja de manera directa con los partidos políticos, sino que ahora se tiene una cibermilitancia, concepto nuevo, gente que puede estar o no, en seguimiento de un instituto político a través de todos los elementos de información y tecnologías contemporáneas, la cual, apertura una brecha diferente que no es visualizada por ningún partido político de México y en el resto del mundo, tendencia que invita a ver las cosas de manera diferente.
Finalmente, sentenció que, es momento de partir de la integración ciudadana, puesto que, las fuerzas políticas que respeten su libertad de orientación de gustos, preferencias y necesidades, y la congruencia con los planteamientos que se hayan hecho, podrán fortalecer el funcionamiento de cada partido político al momento de establecer alguna alianza.









