sábado, junio 20, 2026
Anúnciate con nosotros
El Heraldo de Puebla
Hemeroteca
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Heraldo de Puebla
Sin resultados
Ver todos los resultados
Home Análisis

Las tumbasde Dios

Por Miguel Ángel Martínez Barradas
23 febrero, 2023
En Análisis
Del útero al sepulcro

Foto: Freepik

¿En qué tenemos depositadas nuestras esperanzas? Algunos responderán que en Dios, lo que sea que este concepto signifique para cada quien; otros dirán que en el dinero o en alguna representación de lo tangible, como lo pueden ser los bienes materiales y el trabajo. Quienes depositan sus esperanzas en Dios, sentirán que obran adecuadamente, mientras que quienes depositan sus esperanzas en lo tangible, supondrán que son más realistas y, por ende, más sólidos en sus anhelos. Sin embargo, ni los primeros son verdaderamente fieles a su creencia, como tampoco los segundos están convencidos de lo que poseen, pues en los tiempos modernos en los que nos hallamos lo único certero es la apariencia y la desolación.

Puesto que la vida carece de un sentido primario es que a lo largo de las épocas se le han atribuido sentidos secundarios, cuyo objetivo ha sido otorgar una dirección y un significado a las obras humanas a fin de que no parezcan vacías o vanas. Estos sentidos secundarios con los que la experiencia vital se ha disfrazado son la religión, la política, la educación y el juego, sin embargo, debido a lo gastados y repetidos que están los mencionados discursos es que han perdido toda credibilidad. No es un secreto que las religiones no son congruentes con respecto a lo que predican, pues cada siete días vemos a sus jerarcas rodeados de oro, de marfil y de opulencia. El caso de la política no es muy distinto, pues para quienes la representan y ejecutan las leyes no son más que palabras vacías y en todo caso aplicables sólo para las clases sociales subyugadas. En cuanto a la educación, más que perseguir el óptimo desarrollo intelectual de quienes se acercan a ella, fomenta el adoctrinamiento, el servilismo y la conformidad. Entre todo esto, el juego parece ser el más congruente de todos, pues desde su origen ha sido sincero en cuanto a lo que busca y esto es el ocio, el divertimento, la risa, la burla y la holgazanería. El juego es la más fiel de las ideologías, mientras que la religión, la política y la educación son discursos vacíos y para muestra es suficiente con ver la calidad de nuestra vida social en la que el crimen, la violencia, la pobreza y la ignorancia aumentan con cada nuevo amanecer.

En medio de tanta desesperanza, ¿en qué o en quién podríamos depositar nuestra esperanza? Las ideologías político–religiosas no sólo se hallan contaminadas de maldad y falsos discursos, sino que, además, se encuentran en un punto de decadencia sin precedentes que puede palparse sin dificultad en el hecho de que cada vez aumenta más el número de individuos que se sienten ajenos a toda participación dentro de un grupo religioso y político. Las instituciones han mentido tanto que sólo los crédulos toman por ciertas sus palabras; sólo los crédulos toleran la riqueza material de los jerarcas religiosos que hablan, sin comprender, de las virtudes de un Dios pobre; y sólo los crédulos creen que los políticos, que exprimen en beneficio propio las arcas del erario público, están interesados en mejorar las condiciones de vida de quienes, sin oposición, aceptan vivir cual bestias de carga para engrosar, precisamente, las arcas del erario público. Entre tantas mentiras, sólo el juego, fiel a su naturaleza salvaje y burlona, se mantiene puro, de ahí que nuestra sociedad prefiera la vida del ocio a la del negocio, o en otras palabras, si se va a vivir disimuladamente, que al menos haya alegría en ello.

La pérdida de la credibilidad en las instituciones político–religiosas es lo que el filósofo alemán Federico Nietzsche llamó “la muerte de Dios”. Esta expresión no debe de entenderse en el sentido literal, sino como el aniquilamiento o el derrumbe de toda certeza en la sociedad. La “muerte de Dios” representa el descrédito de las instituciones y la pérdida de los valores que hasta el siglo XIX, que es el inicio de la modernidad, se habían mantenido más o menos íntegros. Leamos unas líneas de La gaya ciencia, en que Nietzsche da cuenta de la muerte de Dios:

«¿No habéis oído hablar de ese loco que encendió un farol en pleno día y corrió al mercado gritando sin cesar: “¡Busco a Dios!” Como precisamente estaban allí reunidos muchos que no creían en Dios, sus gritos provocaron enormes risotadas. El loco les respondió: “¿Qué a dónde se ha ido Dios? Lo hemos matado. Todos somos su asesino. ¿Cómo hemos podido hacerlo? ¿Cómo hemos podido bebernos el mar? ¿No viene de continuo la noche y cada vez más noche? ¿No tenemos que encender faroles a mediodía? ¿No oímos todavía el ruido de los sepultureros que entierran a Dios? ¡Dios ha muerto! ¡Y nosotros lo hemos matado!” El loco arrojó su farol al suelo, de tal modo que se rompió en pedazos y se apagó. El loco añadió: “Vengo demasiado pronto, todavía no ha llegado mi tiempo. Los actos necesitan tiempo a fin de ser vistos y oídos.” El loco entró en varias iglesias y entonó su Requiem aeternam deo. Una vez conducido al exterior e interpelado contestó: “¿Qué son estas iglesias, sino las tumbas y panteones de Dios?”»

Este “loco” que menciona Nietzsche no es más que la representación del filósofo, el cual, debido al conocimiento que posee, es consciente de la desdicha en que todos, y no sólo él, se hallan. El loco–filósofo lleva una farola encendida durante el día porque si bien el sol de fuego está en el cielo, una oscuridad profunda (pero invisible) lo envuelve todo. Esta oscuridad es la de la ignorancia, la del descrédito de las instituciones, es la falta de esperanza que a nosotros también asola y por ello es que el loco–filósofo pregunta: “¿No tenemos que encender faroles a mediodía?”, pues aunque vemos luz, ésta es sólo aparente, nunca real.

¿Nosotros, en nuestra desesperanzadora esperanza, buscamos a Dios, entendiendo por tal a los valores trascendentes de la existencia? Todos somos responsables del mayor asesinato jamás realizado, el de lo sustancial. Si nuestras instituciones están corrompidas no es por la casualidad, sino por nuestro desinterés y egoísmo. Los actos necesitan tiempo para ser comprendidos. ¿Escuchará alguien al loco? Las instituciones no son más que las tumbas de Dios.

elmundoiluminado.com

Etiquetas: El mundo iluminadoMiguel Ángel Martínez Barradas
Miguel Ángel Martínez Barradas

Miguel Ángel Martínez Barradas

Publicación siguiente
Imprime su sello Sergio Céspedes

Imprime su sello Sergio Céspedes

Nuestras Secciones:

Puebla
Análisis
Capital
Global
Seguridad

EDICIÓN DEL DÍA

Lo Más Visto

T-MEC, el verdadero Mundial
Análisis

T-MEC, el verdadero Mundial

Por Rubén Furlong
16 junio, 2026
0

A estas alturas del partido —nunca mejor dicho— el fútbol debería salirnos hasta por las orejas. Quizá sea la edad,...

Leer másDetails
EE.UU. publica acuerdo con Irán
Global

EE.UU. publica acuerdo con Irán

Por Redacción
17 junio, 2026
0

El Gobierno de Estados Unidos difundió este miércoles el texto completo del acuerdo con Irán que busca poner fin a...

Leer másDetails
Sabrina Carpenter obtiene orden de alejamiento de cinco años contra su presunto acosador
Escena

Sabrina Carpenter obtiene orden de alejamiento de cinco años contra su presunto acosador

Por Redacción
17 junio, 2026
0

Sabrina Carpenter obtuvo una orden de alejamiento contra su presunto acosador después de que un juez ordenara al hombre mantener...

Leer másDetails
Bad Bunny, primer artista latino en recaudar mil millones en giras
Escena

Bad Bunny, primer artista latino en recaudar mil millones en giras

Por Redacción
18 junio, 2026
0

Bad Bunny se ha convertido en el primer artista latino en recaudar mil millones de dólares en giras por la...

Leer másDetails
Sin resultados
Ver todos los resultados

#SÍGUENOS

DIRECTORIO

Presidente
José Hanan Budib

Director general
Erick Becerra

Editor en Jefe
Javier González
Sánchez

Coordinadora Administrativa
Magda Velázquez

Diseño Creativo
Marcos Baleón

Gerente Comercial
Katia López

Jefe de Sistemas
Eliezer Uscanga Sena

SECCIONES

Oficinas de El Heraldo de Puebla
15 Oriente 422, int. 1 Col El Carmen
72530 Puebla , Puebla
México
De Lunes a Viernes de 9:00 hrs a 18:00 hrs.
Ventas y suscripciones:
whatsapp ventas:  221 778 1402
Telefono Oficina:  222 409 40 94
[email protected]
[email protected]

Welcome Back!

Login to your account below

Forgotten Password?

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.

Log In

Add New Playlist

Utilizamos cookies para ofrecerte la mejor experiencia en nuestra web.

Puedes aprender más sobre qué cookies utilizamos o desactivarlas en los ajustes

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Puebla
  • Capital
  • Análisis
    • Pepe Hanan
    • Erick Becerra
    • Ignacio Suárez «el Fantasma»
    • Óscar Tendero García
    • Leticia Montagner
    • Luis Gabriel Velázquez Acosta
    • Luis González
    • Alejandro Cañedo Priesca
    • Ángel Sarmiento
    • Alfonso González
    • Álvaro Ramírez Velasco
    • Alejandro Moreno
    • Análisis UPAEP
    • Andrés Beltramo Álvarez
    • Análisis Anáhuac
    • Blanca Cruz García
    • Carlos Lara
    • Gabriel Cordero
    • Roberto Quintero
    • Fernando Jiménez
    • Guillermo Cobos Fernández
    • José Luis García Parra
    • Irma Gómez Castañeda
    • Héctor Rodrigo Ortiz
    • Mauricio García León
    • Maia Becerra
    • Miguel Ángel Martínez Barradas
    • Maritza Mena
    • María Arteaga
    • Nora Escamilla
    • Rubén Furlong
    • Roberto Quintero
    • Ricardo F. Macip
    • Ray Zubiri
    • Ivan Mercado
  • República
  • Global
  • Escena
  • Seguridad
  • Xtremo
  • MujERES
  • Especial
  • Arte
  • Hemeroteca
  • Directorio
    • Código de Ética
    • Misión, Visión y Valores
    • Declaración de RSE
    • Aviso de Privacidad
    • Responsabilidad Social
    • Directorio Editorial

© 2021 El Heraldo De Pubela  Todos los derechos reservados

Powered by  GDPR Cookie Compliance
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Cookies estrictamente necesarias

Las cookies estrictamente necesarias tiene que activarse siempre para que podamos guardar tus preferencias de ajustes de cookies.