Tal y como lo aprobó el Congreso de Puebla hace una semana, la Cámara de Diputados aprobó con 433 votos a favor, 0 en contra y 20 abstenciones, el dictamen de la Comisión de Justicia con Proyecto de Decreto que reforman y adicionan diversas disposiciones del Código Penal Federal y la Ley Federal de Víctimas, en materia de lesiones inferidas con ácido.
Se establece que se impondrán de siete a 15 años de prisión y de trescientos a setecientos días multas, a quien por sí o por interpósita persona, infiera lesión o lesiones a otra persona, utilizando para ello cualquier tipo de ácido, álcali, agente o sustancia corrosiva, cáustica, irritante, tóxica o inflamable.
El proyecto Legislativo que se turnó al Senado de la República, señala que cuando la lesión o lesiones afecten la cara, el cuello, el brazo, la mano o los órganos sexuales de la víctima, la pena se aumentará hasta en un tercio, en su mínimo y en su máximo. Cuando la víctima sea mujer, persona con discapacidad o menor de edad, la pena se aumentará hasta en una mitad.
Indica que, si la lesión o lesiones afectan órganos o funciones vitales, ponen en peligro la vida o más de la mitad del cuerpo, se estará a la punibilidad prevista para el homicidio o el feminicidio, en grado de tentativa, según corresponda.
También se adiciona el artículo 36 de la Ley General de Víctimas a fin de estipular que, a las víctimas de lesiones inferidas con ácido o sustancias similares, se garantizará el acceso a cirugías reconstructivas.
La presidenta de la Comisión de Igualdad de Género, Julieta Vences Valencia aseguró que la aprobación de este dictamen es una demanda ciudadana, de las mujeres, de quienes fueron violentadas.
“De María Elena Ríos de Oaxaca; de Mary Carmen Sánchez en el Estado de México y de Esmeralda Millán de Puebla. No queremos que ningún agresor más como estos que les arruinaron la vida queden impunes por los delitos que les cometieron”, apuntó.
Vences Valencia señaló que las mujeres agredidas con sustancias corrosivas, no han podido recuperar su vida, “porque no encuentran empleo, porque han tenido que sufrir el lamentable hecho que sus hijos no pudieran reconocerlas, de que han tenido que someterse a muchas cirugías y que el agresor no tuviera ningún castigo.
La legisladora poblana resaltó que hoy se conquista un paso más en la agenda feminista para erradicar todo tipo de violencia en contra de las mujeres.
“Gracias a todas ellas que alzaron la voz, que no se quedaron calladas, para que se visibilizara y hoy por fin después de la lucha de todas ellas y de haber ingresado varias iniciativas, hoy en la Cámara de Diputados en el pleno estaremos tipificando la sanción con sustancias corrosivas”
El documento avalado refiere que los ataques con ácido o sustancias corrosivas menoscaban la integridad y la libertad humana de las víctimas, pues les ocasionan graves y notorias lesiones en diversos partes del cuerpo, como cara, rostro, cuello o manos. Afirma que las consecuencias de dichas conductas pueden observarse en diversos ámbitos de la vida de la víctima, pues trastoca su estado de salud y hasta su esfera social.
Menciona que los ataques con ácido son cometidos contra mujeres por factores como el rechazo de insinuaciones sexuales, las ofertas de matrimonio que reciben, los celos, el odio o la venganza. A partir de ello, es posible percibir la intención de dominio del agresor sobre la víctima para ocasionar cicatrices visiblemente notorias en el cuerpo y rostro, a fin de avergonzarlas y orillarlas al aislamiento, lo que profundiza la desigualdad y opresión en que se encuentra la mujer por los estereotipos sociales.
Destaca que los ataques con ácido ya son un fenómeno con gran incidencia a nivel mundial. De acuerdo con cifras de la Organización Acid Survivors Trust International (ASTI), se calcula que al año se producen al menos mil 500 agresiones; más del 80 por ciento son contra mujeres latinas.









