Con el pretexto de la pandemia, la Comisión Reguladora de Energía (CRE) suspendió los términos en que resuelve las solicitudes de permisos que se le hacen.
Vale la pena hablar de pretextos pues esa suspensión sólo aplicó para los permisos de privados, pues los de las empresas productivas del Estado (PEMEX y CFE) se les dio trámite y se aceptaron con celeridad, incluso antes de otros que tenían derecho a ser resueltos antes, cosa que es contra un principio del derecho..
El pretexto tan lo era, que algunas empresas pidieron permiso para retrasar la entrada en operación de sus parques y la CRE se los negó diciendo que la pandemia no era razón válida.
Pero bueno, ahora la CRE, ya sin pandemia de por medio, dice que se dispone a atender todo el rezago que tienen, que es de años.
El problema es que, por la supuesta austeridad republicana recortaron a una gran parte de personal y ahora se les hará complicado atender los asuntos, además de la propia acumulación del retraso.
De electricidad hay alrededor de un centenra de permisos sin resolver.
Entonces, pusieron un calendario de cómo se van a ir atendiendo las solicitudes de permisos.
Los permisos se irán atendiendo de aquí a terminar el sexenio y si alguien quiere meter una solicitud nueva, sólo habrá una pequeña lista de fichas para hacerlo. Como si fuera dispensario médico.
La realidad es que las solicitudes de permisos le significan a la CRE ingresos, nada despreciables. En otras palabras, la CRE podría contar con ingresos suficientes para atender con celeridad el retraso autoinfringido.
Pero más allá del enredo que esto causa a la propia CRE, veamos las consecuencias para el país.
Supongamos que a mediados de este año liberen permisos para nueva capacidad de generación. Si estos permisos siguen su camino normal, es probable que se inicie la construcción de centrales eléctricas dos años después. Si bien va con las centrales de finales de 2024, las centrales se empezarían a construir por allá de finales de 2026 o inicios de 2027. Eso significa tener las centrales nuevas listas por lo menos en 2027 y hasta 2029.
Mientras eso sucede, la demanda eléctrica crece, las obligaciones en materia de energía limpia también crecen, y la capacidad de generación limpia del país no lo hará.
Eso limita el crecimiento del país, nos hace perder competitividad, nos quita atractivo como país para la inversión.
En realidad, lo que hizo la CRE fue suspender todo para cumplir con las ordenes de frenar la inversión privada. La orden política pasó por encima de la Constitución y de la propia ley, sin beneficio alguno para el país, el Estado ni ninguna de las empresas del mismo Estado, sino solo para servir a la ideología.
Quien ocupe la presidencia en el siguiente sexenio tendrá un reto o un pesar: acelerar la inversión de cualquier tipo en centrales eléctricas o volverse el gobierno de los apagones.
Este gobierno tuvo la suerte de que la pandemia deprimió la demanda y le cayo “como anillo al dedo” pero a pesar de eso los apagones y problemas eléctricos han crecido, sobre todo en las penínsulas. El siguiente la tendrá bastante más complicada.









