Si algo sabe usar el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, es la polarización. Los discursos dirigidos hacia diversos sectores de la sociedad generan múltiples reacciones, en su mayoría negativas, no como producto de su falta de oficio político o desconocimiento de la palabra, sino porque es una estrategia.
Así como multiplicar a los pobres porque apoyándolos «va uno a la segura, porque ya saben que cuando se necesite defender, en este caso la transformación, se cuenta con el apoyo de ellos», dijo en su conferencia matutina el 4 de enero de 2023, la división también tiene una intención.
La oposición ha caído en la trampa, aquella que se integra por combatientes del discurso engañoso de este nuevo régimen, el cual convierte en pos-verdad y después en dogma.
La polarización social generada por el mandatario a través de sus atrevidas declaraciones logran el propósito de encontrar una respuesta combativa, la cual permea en la opinión pública.
Hacia afuera se ven dos grupos peleando todos los días por las provocaciones del presidente mexicano, actuando además como multiplicadores del mensaje, dejando a los ciudadanos que no simpatizan con algún proyecto o partido político, en medio de la arena.
La reacción de esta contienda los aleja naturalmente del conflicto, ni siquiera actúan como observadores. ¿Cómo participar en una trifulca que parece que nunca tendrá fin?
Así tenemos un resultado electoral como en el Estado de México. Sólo el 49 por ciento de los votantes acudió a las urnas; sin embargo, los ciudadanos no son responsables de convencer a otros ciudadanos de participar en las elecciones, sino los partidos políticos porque reciben prerrogativas para desempeñar esa labor.
El combate que ocurre entre el oficialismo y la oposición tiene como escenarios principales las plataformas digitales en las que difícilmente habrá un término de esta lucha porque los sectores que participan querrán responder al agravio, con lo cual el oficialismo lleva una ventaja.
Los números de la elección del 2021 en la Ciudad de México son claros: donde existe una participación superior al 50 por ciento, el triunfo es para la alianza, por ello en el proceso electoral de 2023, Movimiento Ciudadano emuló la estrategia de López Obrador, atacando al PRI, para generar la ruptura de la oposición.









