En la chacota político-electoral de partidos campea la vulgaridad. Así el órgano y empresa de quién nunca pudo ser electo a la gubernatura de un estado se ostenta como representante de “la Tercera Vía”. Me refiero al partido político Movimiento Ciudadano (MC) que es regenteado por Dante Delgado Ranauro. El verbo “regentear” es el correcto, no sólo por sus aires de reyezuelo provinciano, también por su uso en habla común al referirnos a congales. De suyo son legión los partiduchos que se forman y desaparecen desde la aparente nada, sin estructuras de cuadros ni ideologías, simples campañas de marketing. Los que sobreviven como el Verde Ecologista de México, el del Trabajo, y el mentado, conocido por su color naranja, lo hacen menos por una identificación con bases impulsándoles en movimientos sociales y más por la manera en que se acomodan en el esquirolaje. Tanto es elocuente en el pirateo a Anthony Giddens para promoverse mediante el significante “Tercera Vía” que deja de ser vacío para saturarse de oportunismo. El sociólogo británico “de la London…” y eminencia gris del Partido Laborista en las “postrimerias” del XX, acuñó el término como guía socialdemócrata ante los teatros bélicos, políticos, y sociales del fin de la guerra fría. Al caer el muro de Berlín, llegar al mentado “fin de la historia”, y ante el avasallamiento de derechos sociales, propuso un mapa de ruta que evitase los excesos de los socialismos históricamente existentes y el depredador capitalismo neoliberal ensayado en los ochenta por Thatcher y Reagan.
No es menester revisar la obra de Giddens para entender la urgencia que pudo haber supuesto en el marco de la cleptocracia de activos públicos en Europa del centro y este, ni las especulaciones que prometía “la nueva economía” occidental. Tampoco recordarnos el fraudulento fracaso que fueron las ofertas de Clinton y Blair en sus respectivas administraciones. Acaso, aprendimos que tercera vía quiso decir regresar a la primera evitando a la segunda como opción. En el Atlántico Norte, reforzar las peores tendencias depredadoras del capitalismo vistiéndose de una opción ética, moral, y socialmente responsable al mismo, mientras condenaba cualquier legado socialista. Así hizo el juego de las dos sopas (“pero una ya se acabó”). Lógicamente Giddens, Clinton y Blair no son los únicos actores en la farsa. Destaca hasta hoy el heladero Ben Cohen como ideólogo del “capitalismo cuidadoso” (caring capitalism) y una pléyade de iluminados menores.
Así es que llegamos al gobernador interino de Veracruz entre 1988 y 1992 cuando Fernando Gutiérrez Barrios se incorporó como secretario de Gobernación en la administración Salinas. Elegirse a la misma gubernatura marcó sus esfuerzos políticos y para eso se hizo de un partido sin ideología ni estructura, simplemente el afán del “centrismo”. Huelga decir fracasó. Ahora, Dante no es lo importante como tampoco el peso o ausencia de que pueda tener el partido. Sí, de cara a las elecciones del 24, que reclame esa tercera vía. Lo es porque supone las dos coaliciones son realmente enemigos antes que adversarios en lo que sabemos es un juego de gatopardismo. No puede serlo precisamente porque por principio de cuentas el PRI, morena y MC están inherentemente relacionados. También porque ninguna coalición significa nada en términos político-ideológicos. Fuera de la figura presidencial y personalidad de AMLO, morena es un mazacote amorfo. El PAN no deja de ser diferente en tanto el partido del changarro de dios y mojigatería provinciana, pero se ha mimetizado tanto que son las organizaciones protestantes quiénes hacen el trabajo sucio contra la agenda de la igualdad substantiva de género y atención a minorías de la diversidad. De tal suerte que sí, puede haber dos bandos que no quieren decir nada más allá del culto a la personalidad del líder providencial, pero no son vías distintas. Los cinco años de gobierno han sido una continuación del neoliberalismo en la miseria, no del ensayo de alternativa ninguna. La oposición no puede sino hacer suyas las ocurrencias más populares del presidente en tanto “programas sociales” y así han hecho desde que él fue jefe de gobierno y el PAN tenía a un chero en la presidencia.
Queda pues por definir qué opción podrían pretender ser, así sepamos no son tercera vía sino el regreso a la subnormalidad posdemocrática del neoliberalismo. La respuesta no está ni en sus campañas, canciones de Yuawi López o los perfiles de expanistas, expriístas y experredistas, que ahí como en morena se recicla cascajo. Y en ese aspecto todo indica aspiran a posar como el oximorón con que el PAN jamás podrá convencer. Esto es “la derecha decente”. Una derecha en términos de respeto irrestricto a la propiedad privada y promoción del changarrismo, así como la decencia de no opinar nada acerca de la formación de familias y maneras de vivir no tradicionales, mientras se aplauden los afanes de las clases compradoras disfrazadas folclóricamente. Como tal, es posible jueguen en cualquier escenario. Sometidos a morena dividiendo el voto opositor, o bien encabezando la campaña de alguien tan acomodaticio y vulgar como su líder y marketing. Su relevancia no es menor si atendemos al hecho que cerca de la mitad de los ciudadanos disfruta del espectáculo de las campañas. Para eso deben tener que convencerse hay consecuencias serias al no votar, su voto cuenta y ellos son parte de la sociedad que los ignora fuera de ese simulacro. Por ende, hemos de pedir mejoren la oferta de sus chafísimas productos. Aun en el mercadeo político “hay niveles” por lo que deben “echarle ganitas” y al menos divertir al irrespetable.









