Como médico de profesión y ahora como Presidenta de Fuerza por México, siempre he dicho que soy parte del equipo que trabaja luchando día a día en el desarrollo del país, porque creo firmemente que el impulso y desarrollo de los profesionistas hace una diferencia, porque somos el sector que mantenemos activo a nuestro país, por ello, es importante impulsar acciones que brinden y garanticen mejores condiciones de salud, porque con salud tenemos todo, sin ella, nada.
Bien decía Hipócrates, el padre de la medicina: «Sanar es una cuestión de tiempo, pero a veces también es cuestión de oportunidad”.
Cuando tuve el honor de ser parte de la Cámara de Diputados, me di a la tarea de impulsar iniciativas en materia de salud, una de ellas, fue que la medicina tradicional fuera considerada como parte de los servicios de salud, de manera especial en atención primaria, la cual logramos concretar.
Seguramente se preguntarán qué me llevó a plantear este proyecto. A lo largo de los años he tenido la oportunidad de conversar con diversos expertos en esta materia, si bien la medicina tradicional es todo el conjunto de conocimientos, aptitudes y prácticas basados en teorías, creencias y experiencias indígenas de las diferentes culturas, también es cierto que es parte fundamental de la salud de los mexicanos.
¿Quién no ha recurrido a tratamientos naturales? ¿Cuántas familias han basado su salud en diversos remedios?, podría asegurarles que son cientos de mexicanos quienes han recurrido a este tipo de medicina para tratar enfermedades, algunos casos exitosos, otros no tanto, una vez que la falta de control y profesionalización hace que recurran a personas que no están debidamente preparadas.
La Organización Mundial de la Salud ha estimado que más del 80% de los más de 4,000 millones de habitantes de la tierra dependen de la medicina tradicional para el cuidado primario de su salud; y la mayor parte de las terapias tradicionales involucran el uso de extractos de plantas o sus principios activos.
Actualmente, la inequidad en el ingreso junto con la elevación de los costos de los servicios de salud, hacen que muchos habitantes busquen una mejoría de sus condiciones de salud a través de la explotación de prácticas útiles de medicina tradicional. Esto incluye un uso más amplio de medicinas herbales producidas localmente y la incorporación de médicos tradicionales en los equipos de salud, de ahí la importancia de esta iniciativa.
Estoy convencida, que en la medida en que sea estudiada y encausada podremos lograr darle el valor que se merece, una vez que la pérdida de identidad cultural, el uso incompleto de la medicina tradicional como un recurso valioso complementario para la atención primaria de salud y la utilización inadecuada de los remedios propios, hacen necesaria la conjunción de esfuerzos gubernamentales, educativos y privados, para su investigación, desarrollo y promoción, dentro de un contexto de respeto a los grupos sociales que la ejercen.
La vida y la salud de los mexicanos debe ser nuestra prioridad; debemos avanzar con reformas que ayuden al progreso, porque la salud es primero, de ahí la importancia de dar voz a quienes no han sido visibilizados, a esos hombres y mujeres que son la verdadera fuerza de nuestro país y que con sus acciones nos permiten construir un mejor futuro para todas y todos.










