La jornada electoral que concluyó con la segunda vuelta y elección definitiva capturó la atención de distintos actores a nivel internacional debido al giro de los resultados obtenidos en la primera ronda ya que Javier Milei, del partido La Libertad Avanza, de extrema derecha, se impuso como presidente de Argentina este domingo con el 55.89 por ciento de votos sobre el 44.10 por ciento del ministro de Economía, Sergio Massa.
En ese sentido, la ideología de derecha vuelve al Ejecutivo argentino luego de que Mauricio Macri, líder del partido Propuesta Republicana (PRO), fue elegido presidente en 2015, quien entonces puso fin a más de una década de gobiernos liderados por fuerzas políticas identificadas con el peronismo.
«El modelo de la decadencia ha llegado a su fin. No hay vuelta atrás. (…) Basta del modelo empobrecedor de la casta, hoy abrazamos la libertad para volver a ser una potencia mundial. (…) Que se entienda bien: la situación de Argentina es crítica. Los cambios que nuestro país necesita son drásticos. No hay lugar para el gradualismo, no hay lugar para la tibieza, no hay lugar para las medias tintas».
Javier Milei.
La jornada electoral de este fin de semana registró la segunda de las participaciones electorales más bajas de la historia de Argentina con el 76.37 por ciento de participación de la población, luego de las elecciones de Cristina Fernández, en 2007, con el 76.2 por ciento de participación.
Algunas de las principales preocupaciones sobre la victoria de Milei
Con respecto a la agenda política de Milei, fuera de las grandes y graves polémicas de su discurso ante la opinión pública, los analistas políticos destacan que estos resultados podrían tener implicaciones significativas en materia de derechos humanos, por la falta de compromiso por su protección, así como el incremento en la desigualdad en razón de género según declaró en político como sus propuestas presidenciales.
Por otro lado, en los aspectos económicos, bajo la creciente crisis por inflación que sufre el país, preocupa que las medidas con respecto a la deuda externa no sean una prioridad y, en cambio, se opte por el aislacionismo.

Algunas de sus propuestas de campaña, particularmente respecto a su política exterior y relaciones con el exterior, demostraron, por ejemplo, un fuerte rechazo al fortalecimiento de los vínculos comerciales, según sean las ideologías del Ejecutivo a cargo de cada país.
La tendencia de la desvinculación internacional marcaría de facto la salida de Argentina del bloque económico del Mercado Económico del Sur (Mercosur), al que Argentina pertenece junto a Brasil, Uruguay y Paraguay.
Sin mencionar que se encuentra pendiente la ratificación de un acuerdo comercial, luego de 20 años de negociación y de la firma en 2019 entre la Unión Europea y Mercosur para que entre en vigor.
El ministro de Agricultura de Alemania, Cem Özdemir, ya ha externado su preocupación por la elección del ahora nuevo presidente, el futuro del acuerdo y el panorama a nivel internacional.
«No todo el mundo ha comprendido aún que no estamos solos en el mundo, que hay muchas potencias que tienen una agenda diferente, que quieren que los autoritarios prevalezcan».
Además del posible congelamiento del ingreso de Argentina al grupo de las economías emergentes de relevantes extensiones geográficas y responsables del 25 por ciento del producto Interno Bruto (PIB) a nivel mundial, los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica).
No solo la población argentina seguirá de cerca el rumbo de la política internacional y doméstica de Argentina, las decisiones tomadas por el nuevo gobierno tendrán un impacto relevante del país también en el ámbito internacional.
Fotos: @JMilei









