Por Adriana Colchado
Este jueves, nos despedimos de una leyenda: Cristina Pacheco. A sus 82 años, la periodista, escritora y maestra del micrófono nos dejó, pero su legado y su impacto perdurarán mucho tiempo más. La noticia golpeó duro, pero recordemos a Cristina con la admiración que se merece.
Nacida el 13 de septiembre de 1941 en San Felipe, Guanajuato, Cristina no solo rompió con las expectativas de lo que se esperaba de una periodista en su época, sino que pulverizó esas expectativas. En una profesión que solía ser terreno exclusivo para hombres, Cristina entró con fuerza, haciendo del periodismo algo auténtico y accesible.
Desde el arranque de su carrera, estudiando letras españolas en la UNAM, hasta sus días como conductora de «Aquí nos tocó vivir», Cristina desafió las normas y dejó una marca imborrable. Su programa, transmitido durante 45 temporadas, nos llevó a las entrañas de la Ciudad de México, compartiendo historias de la vida cotidiana que resonaban con la audiencia.
Cristina le dio voz a las mujeres en un mundo periodístico que muchas veces las relegaba al silencio. Su presencia y autenticidad inspiraron a generaciones de mujeres a levantar la voz y ocupar espacios que antes les eran negados.
Imagina en los años 70 y 80, cuando la credibilidad en los medios estaba monopolizada por hombres, ahí estaba Cristina, desafiando estereotipos y mostrando que las mujeres podían, y debían, tener un papel fundamental en el periodismo. Su carrera no solo fue un triunfo personal, sino un faro que iluminó el camino para tantas mujeres que soñábamos con contar nuestras propias historias.
Además de su impacto en la equidad de género en el periodismo, Cristina fue una narradora apasionada, una entrevistadora incisiva y una defensora de la verdad. Sus entrevistas desenfadadas y cercanas a la gente no solo la convirtieron en un ícono local, sino que también inspiraron a todos, jóvenes y mayores, a conectarse con las historias detrás de las caras conocidas y desconocidas de la ciudad.
En su despedida de la televisión, Cristina dijo: «No voy a decir como siempre nos vemos el próximo viernes para seguir conversando. Pero sí voy a decir: estaremos juntos siempre». Y así será, porque su influencia, su coraje y su impacto perdurarán en las mujeres que se atreven a alzar la voz y en todos nosotros que valoramos el periodismo auténtico y humano.
Hoy, lloramos su partida, pero también celebramos su vida, su legado y su contribución invaluable al periodismo y a la sociedad. Cristina Pacheco no solo fue una periodista extraordinaria; fue una pionera que allanó el camino para que otros la sigan. Que su memoria nos inspire a todos a desafiar expectativas, romper barreras y contar las historias que importan.
La noticia del fallecimiento de Cristina Pacheco resonó de inmediato en las redes sociales, convirtiéndose en tendencia en México. Su nombre, el de su icónico programa «Aquí nos tocó vivir» y el reconocido Canal Once, inundaron las plataformas digitales. Esta rápida y masiva reacción es un testimonio del profundo impacto que tuvo en la sociedad mexicana. Cristina no solo fue una periodista, fue la narradora de nuestras vidas cotidianas, el eco de nuestras historias que a menudo pasan desapercibidas.
Su periodismo de calle nos enseñó una lección invaluable: todas nuestras experiencias son valiosas y merecen ser contadas. La partida de Cristina Pacheco deja un vacío, pero también nos deja el regalo de haber dado voz a tantas profesiones y vivencias que, de otra manera, podrían haber quedado en el silencio.
Hasta aquí el chisme, lo viral, el tamal con crema… y también con pasas.









