La semana que termina nos confronta con una perspectiva bifocal contradictoria. Mientras por un lado se oyen los alegatos de Sudáfrica en la Corte Internacional de Justicia (ICJ por sus siglas en inglés) de la ONU en la Haya, por el otro en el frente nacional Movimiento Ciudadanos confirma su papel de esquirolaje en el simulacro electoral. Así, respaldo por una coalición creciente de países—dónde México está ausente—Israel es indiciado por genocidio.
La acusatoria (incluida al calce) se puede consultar en línea y por difícil que sea su lectura, merece el esfuerzo. Dejar otros la lean por nosotros y nos la expliquen es someternos a la propaganda israelí-estadounidense y de los imperialistas que la demerita por principio. Aunque en sí cada alegato es importante, es el conjunto de estos en que queda claro que Israel, además de ser condenado, ha perdido la escasa legitimidad lograda tras el reconocimiento de Nasser en 1973. Nuevamente se han puesto en la posición de ser conocidos como “la entidad sionista”. La acusación sudafricana deja de ser sólo de ellos conforme se suman países de la tricontinental a ella y será representada por abogados irlandeses. Tanto lo argumentado como quién lo hace produce una dimensión simbólica. El país que derrotó al Apartheid en 1994 “pone una pica en Flandes” contra los imperialistas de la mano de quiénes han peleado consistentemente contra ellos. Los mismos que rechazan desde la propaganda mediática son aquellos que apoyaron a los racistas pues son una y la misma cosa. La figura de Mandela no es evocación retórica. Por más intentos hollywoodenses de reducirlo a otro santón del multiculturalismo, la claridad de su pensamiento revolucionario y congruencia política dejan claro de qué lado masca la iguana. No es extraño México y el régimen gobernante estén ausentes. Dudosamente se comprende la importancia del proceso en la Haya por quiénes son políticos arrabaleros, al mismo tiempo que su temor a las represalias estadounidenses es tan fuerte como las de los peores entreguistas. No en balde las invocaciones a Juárez, que es el del tratado McLane-Ocampo (afortunada y contingentemente rechazado por el senado estadounidense). Si en las palabras de Trump el canciller se “dobló” en tiempo récord es porque al presidente que representaba es una maceta que del corredor no pasa.
Lo que interesa al gobierno federal es el amañado de la elección de 2024. Por increíble que parezca, dada la debilidad del frente opositor, no están seguros del triunfo de sus candidatas. Ni en la ciudad de México, ni para la presidencia, como tampoco de las gubernaturas. Así, recurriendo a la toma de órganos electorales (INE y TE del PJF) distorsionan el campo de competencia. A ello deben sumarse los desvíos ilegales de fondos de los presupuestos federales y estatales para las campañas. Las acusaciones son conocidas y proceden del mismo movimiento y gobierno, pero los órganos electorales van a ignorarlas porque precisamente para eso han sido copados. Que todo sea en clave femenina añade “plus de goce” al por demás conocido fraude y simulación. Como remate a todo esto se divide el voto opositor con impresentables candidaturas del esquirolaje. Si el acuerdo demagógico compartido entre coaliciones gobernante y opositora es la jaculatoria “es el tiempo de las mujeres”, Movimiento Ciudadano apuesta por la reacción misógina contra su monserga. El principal mérito de los candidatos a la Ciudad de México y Presidencia es el chapulineo. Militando en más de un partido y sirviendo a sus intereses inmediatos encarnan ridículamente la imposibilidad de una “derecha decente”. Frases huecas en un partido acotado a las veleidades del aspiracionismo provinciano, van menos por “los jóvenes” como dicen y más por “lo buchón” como nada sutil subtexto del patrocinador. No perderán el registro, simplemente harán la mala obra de manera descarada, quedando expuesto lo que siempre se supo de los dos pelones oportunistas que han sido jubilados por la pareja de primos y su compadre. Que se tenga que tragar con una infame cerveza regional es todo lo que debe saberse. Las personalidades son irrelevantes, lo que cuenta es el chaquetazo.
Así de horrendas transcurrieron las cabañuelas, dejándonos saber siempre podremos estar peor.









