Han concluido las fiestas de fin de año y para la gran mayoría de la población inicia de nuevo la rutina escolar y laboral, en algunos casos con duras carencias luego de los gastos decembrinos.
Ambas situaciones afectan negativamente el ánimo de las personas al inicio de cada año; estadísticamente se sabe que los casos de depresión aumentan durante los primeros días de enero, incluso el tercer lunes de este mes se denomina el día más triste del año o lunes azul (blue monday).
De manera coincidente, el 13 de enero de cada año por iniciativa de la ONU, se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, patología mental de origen poco claro que afecta el estado de ánimo de aproximadamente el 3.75 por ciento de la población mundial.
En México, de acuerdo con datos del Gobierno Federal, 3.6 millones de personas adultas padecen depresión, pero podrían ser muchas más, pues al tratarse de una patología mental y de difícil diagnóstico pasa desapercibida para el propio paciente y para su círculo de personas más cercanas.
Es más, la Asociación Mexicana de Investigación de Industrias Farmacéuticas (AMIIF) estima que en nuestro país solo el 20 por ciento de las personas con padecimientos mentales recibe un tratamiento, ya sea por carencia de recursos, por diagnóstico equivocado o por desconocimiento.
Sin duda garantizar la salud emocional de cada persona es un gran reto para toda la sociedad, al tratarse de una situación sumamente personal, incluso íntima, su deterioro es silencioso y con capacidad de afectar a otros procesos fisiológicos del organismo, empeorando la salud en general.
Para abatir posibles afecciones a la salud emocional, como cualquier trastorno depresivo incipiente o avanzado, es importante prestar mucha atención a síntomas que implican alteraciones de la conducta de rutina, tales como un estado de ánimo de tristeza, falta de apetito, trastornos de sueño, pérdida de interés o gusto por las actividades placenteras, cansancio, falta de concentración, aislamiento, entre otros.
Con el fin de reducir los efectos de trastornos depresivos que aumentaron durante la pandemia de COVID 19, el Gobierno Federal implementó durante 2023 acciones de alto nivel recomendadas por la Nueva Agenda de Salud Mental para las Américas, las cuales se incluyeron como reformas a la Ley General de Salud en materia de Salud Mental y Adicciones, las cuales están orientadas al respeto del derecho a estar informado, a no ser sometido a aislamiento ni discriminado.
Ciertamente las acciones de alto nivel son un primer paso hacia el mejoramiento de la salud emocional de la sociedad, pero deben traducirse en acciones concretas y eficaces al alcance de cualquier persona. Mientras eso ocurre, la salud emocional debe empezar desde casa y desde los centros de convivencia social como las escuelas y los centros de trabajo.
En el entendido de que el trastorno depresivo es patología silenciosa, es de suma importancia estar atentos a cambios en la conducta de las personas cercanas a nosotros para ofrecerle atención y apoyo de manera directa o a través de sus familiares.
En caso de depresión severa siempre se puede llamar al número de emergencia pública (911) donde también se ofrece asistencia al respecto.
*Responsable del Laboratorio de Iluminación y Eficiencia Energética
Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica
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