El 60 por ciento de la energía que consume el país se genera con unas centrales eléctricas de una tecnología llamada ciclo combinado que usan gas natural. Todo el gas natural que consume Comisión Federal de Electricidad se importa de Texas ¿Por qué? Porque la revolución del llamado shale gas hizo a este combustible muy barato en Estados Unidos. Lo traemos mediante un sistema de ductos, gestionados principalmente el sexenio pasado.
Esta semana, Texas atraviesa por una tormenta invernal. Eso podría disminuir la disponibilidad de gas texano, en Texas pero como consecuencia también en México. Eso incrementa los precios del energético, además del efecto de baja disponibilidad per se.
Las consecuencias pueden ser tres: primero, falta de gas, lo que se traduciría en falta de energía y a su vez en apagones. Segundo: altos precios de la energía por el periodo de baja disponibilidad; y tercero una mezcla de los dos anteriores. Poca energía y cara.
Usted me dirá que esa historia le suena. Y pues si, sucedió alrededor del 14 de febrero de 2021, hace casi tres años, con la tormenta invernal Uri. Y generó un mega apagón en el norte del país, instalaciones congeladas, altísimos costos de energía y pérdidas millonarias para CFE que hoy seguimos pagando los mexicanos en subsidios a CFE. Las filiales de CFE encargadas de comercializar gas, CFEnergia en México y CFE Internacional en EUA son meros intermediarios entre productores y comercializadores en EUA y las empresas de generación de CFE. Las perdidas en la subsidiaria CFE Suministro Básico en 7 días fueron por 2,500 millones de dólares.
¿Se podía evitar eso? Si ¿Cómo?
Mediante unos mecanismos financieros que se llaman coberturas. Son como un seguro: yo firmo un contrato y aseguro el precio de la compra de gas natural por un periodo de tiempo a un costo o dentro de un rango de costo definido en el propio contrato. Probablemente sea más caro el gas así que en el mercado regular del día a día, pero cuando el gas sube de precio de forma exorbitante, como en Uri, el gas está garantizado al costo de la cobertura.
La onda es que CFEnergía no ha contratado las coberturas ni tiene la molécula de gas natural y decidió comprar en el mercado spot (un día antes). Si bien algunas veces el gas podría salirle más barato, en crisis podría no sólo salirle más caro, sino que no hubiera gas que comprar.
En otras palabras, no aprendieron la lección de hace tres años y no contrataron estos “seguros” ni planearon el suministro de la molécula de gas natural.
¿Qué pasa entonces? Pues el viernes pasado declararon en estado de emergencia al sistema eléctrico y el sábado avisaron que podrían no contar con gas. O sea, de nuevo falta de energía, energía cara, o una mezcla de ambos, durante el periodo que dure la crisis invernal en Texas.
Honestamente hubo algo de aprendizaje y con la emergencia preparan las termoeléctricas de carbón y combustóleo para echarlas a andar en caso de que falte gas. Cosa que se puede llevar días. Por eso inician desde el fin de semana. Esto significará energía más cara. Según el último dato del regulador, la energía de una termoeléctrica convencional puede costar casi el triple que la de un ciclo combinado, pero mitigaría parcialmente el riesgo de apagones.
La gran pregunta es ¿por qué, otra vez, no se tomaron previsiones? Hay varias formas y plazos para hacerlo: desarrollar almacenamiento de gas para largo plazo, comprar coberturas financieras, tener Gas Natural Licuado en los tanques de almacenamiento de Altamira y Manzanillo, permitir la entrada en operación de centrales renovables que están listas pero paradas por decisiones políticas…
El asunto es que la 4T demuestra que en menos de un sexenio puede ser que tropiece dos veces con la misma piedra. Por lo pronto, este fin de semana los ejecutivos de CFE y sus filiales y subsidiarias nos ponen una vez más a merced de la madre naturaleza.









