En una conmovedora muestra de fe y devoción, más de 160 mil personas participan en la XXXII Procesión de Viernes Santo en Puebla, encabezada por el arzobispo Víctor Sánchez Espinosa, en medio de una atmósfera cargada de solemnidad y reflexión, expresó su gratitud a todos los participantes y organizadores de este importante evento litúrgico.
Desde la Catedral de Puebla, punto de inicio y fin de la procesión, monseñor Víctor Sánchez recordó la importancia de estos días santos en el calendario litúrgico. Con profunda solemnidad, expresó: «Iniciamos la celebración de la Pasión, la muerte en la Cruz, el sufrimiento, pero también la resurrección de nuestro Señor Jesucristo».
El arzobispo de Puebla reconoció el esfuerzo y la dedicación de todas las parroquias e instituciones involucradas en la organización de la procesión, así como la participación ferviente de los fieles que acompañaron las imágenes veneradas en este recorrido espiritual.
«Quiero agradecer de todo corazón al comité organizador de la procesión del Viernes Santo y a las parroquias de donde han salido estas imágenes tan queridas para nosotros», expresó.
el arzobispo Víctor Sánchez Espinosa

Puebla fue testigo de las imágenes que recorrieron las principales calles del centro histórico de la ciudad, el Santo Niño Doctor de Tepeaca, la Virgen de la Soledad; la Virgen de los Dolores del templo del Carmen, el Señor de las Maravillas; Jesús Nazareno; Señor de las Tres Caídas de Analco y Jesús de la Misericordia. Cabe señalar que la XXXII Procesión de Viernes Santo, estuvo presidida por el Cristo de la Expiración que estuvo colocado en el Atrio de la Catedral de Puebla.
En un gesto de profunda gratitud, Sánchez Espinosa también reconoció el apoyo brindado por diversas instituciones gubernamentales y organizaciones civiles, destacando su colaboración para facilitar el desarrollo de la procesión.
«La palabra de gratitud con todo el corazón al Gobierno del Estado, al Gobierno Municipal de nuestra ciudad capital y a la Guardia Nacional, asimismo, agradezco de manera especial a la UPAEP por su invaluable apoyo logístico», afirmó.
El arzobispo Víctor Sánchez estuvo acompañado por el gobernador, Sergio Salomón Céspedes Peregrina; el presidente municipal, Adán Domínguez Sánchez, así como el rector de la UPAEP, Emilio José Ardavín, rector de la UPAEP, cada uno acompañado por su respectiva esposa.

De igual forma, el arzobispo invitó a la comunidad a continuar con la reflexión y la oración durante la Vigilia Pascual, que marcará el inicio de la celebración de la Resurrección de Cristo.
«Nos preparamos en el silencio, en la reflexión, en la oración para nuestra vigilia pascual, en la tarde aquí en nuestra Catedral tendremos los oficios propios del Viernes Santo», declaró.
En este marco de la XXXII Procesión de Viernes Santo en Puebla, el padre José Luis Bautista González, Canónigo de la Catedral de Puebla y Capellán de los Nazarenos, ofreció reflexiones sobre el significado de esta jornada sagrada.
José Luis Bautista recordó la esencia del sacrificio de Cristo en la Cruz como expresión suprema de amor. Citando las Sagradas Escrituras, resaltó la entrega divina: «Porque tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único».

«Su vida fue un servicio al hombre, curó a los enfermos, perdonó a los pecadores y sigue amando profundamente a la humanidad», expresó.
Además, el padre Bautista González resaltó el papel de la Virgen María como madre espiritual de la humanidad, quien permanece al lado de cada creyente en los momentos de dolor y tribulación. «Cuando amamos a María, amamos a Cristo, y cuando amamos a Cristo, amamos a la Santísima Virgen María», enfatizó.
Finalmente, el arzobispo de Puebla Víctor Sánchez Espinosa concluyó la procesión con una bendición para todos los presentes, exhortándolos a llevar consigo el espíritu de esta celebración y a servir a Dios y a sus hermanos con amor y devoción.
Con estas palabras, la XXXII Procesión de Viernes Santo en Puebla culminó, dejando en los corazones de los fieles un profundo sentido de gratitud, reflexión y renovada esperanza en la fe cristiana.
Foto de Oscar Rodríguez /Enfoque









