Más de 65.000 personas acudieron a la llamada de la última flecha de Manuel Carrasco en el nuevo estadio Santiago Bernabéu de Madrid, un cierre de gira llamado a
ser lo que fue: un acontecimiento musical sin precedentes.
Hacía meses que las entradas estaban agotadas, y la expectación nunca dejó de crecer en este tiempo. Un estadio teñido del rojo del corazón de las 65.000 almas que vibraron
durante casi tres horas de espectáculo, viviendo el sueño de un artista único capaz de ser el primer español que abarrota el campo para un concierto y, lo más importante, sin
defraudar. La flecha que se lanzó la noche del 29 de junio de 2024 será recordada como un éxtasis total de artista y público en comunión, una noche para la historia. Música,
globos, pirotecnia, pulseras con luces que se encendían al unísono… No faltó de nada para una puesta en escena que se sabía única y como tal debía ser.
La noche se avecinaba con sorpresas y colaboraciones sorpresa, pero nadie imagino tanto. La primera invitada fue Niña Pastori, que cantó a dúo con el onubense uno de
los temas de su último disco, “Ayer noche”.

Poco después apareció Luis Fonsi, con el que realizó un remix de “Coquito” con “Échame la culpa”, uno de los clásicos del artista
puertorriqueño. Algo parecido hicieron Carrasco y Juanes: tras interpretar juntos el tema “Ya no” se marcaron juntos un “A Dios le pido” que puso el estadio del revés.
También pasó por el escenario Malú, que junto a Manuel y un piano formaron un trío que llevó “Que nadie” a convertirse en uno de los momentos más emotivos de la noche.
Y poco antes de “No dejes de soñar”, sin duda uno los puntos fuertes del show, llegó “su hermano de Colombia”, como Carrasco lo definió a Camilo, junto al que interpretó
“Salitre” y “Una vida de rico”.

Antes de que Manuel rematara con dos canciones que se han convertido en clásicos, “Qué bonito es querer” y “Hasta por la mañana”, interpretó por primera vez en directo su nueva canción. “La reina del baile”, una rumba en toda regla regada con una animada melodía de trompetas cuyo ritmo la convierte a estar llamada en uno de los éxitos más
imponentes de este verano.
Y así, tras casi tres horas, Manuel lanzó la última flecha al gran corazón que presidía el centro del estadio suspendido en el aire, y todo se fue a negro. Se acabó el sueño que
ha sido esta gira. El artista comienza a gestar el siguiente.









