Las recientes declaraciones del Presidente de nuestro país en relación a la (no) complejidad del Derecho, en el marco de la coyuntura de su proyecto de reforma Judicial, no sorprenden dado su particular pragmatismo, pero sin duda resultan injustas, tanto como otras que hemos escuchado durante este sexenio.
Pensar que el Derecho no es complejo es muy lejano a la verdad, más aún cuando es el único medio para alcanzar la justicia que tanto hace falta a nuestro país.
En las naciones desarrolladas el Derecho se sustenta en un sistema de acuerdos jerarquizados según su complejidad jurídica, técnica y/o administrativa. Esta jerarquía se representa con la pirámide jurídica de Kelsen (Hans Kelsen, Praga 1881 – Berkeley 1973).
En la cúspide de la pirámide se encuentra el máximo acuerdo, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en la cual se establece el dogma y la organización de nuestro país.
El dogma (principios innegables que fundamentan nuestra creencia nacional) está constituido por las garantías individuales; en México, constitucionalmente, priorizamos los Derechos Humanos.
En los siguientes niveles de la pirámide jurídica se tiene, en orden descendente en jerarquía y ascendente en complejidad: los Tratados Internacionales, la Leyes Generales, los Reglamentos de Ley, las Normas obligatorias (NOMs, Códigos, NIF, etc.), los estándares nacionales (NMX, NRF, etc.), los estándares internacionales y finalmente, la base de toda la pirámide, el estado del arte: la ciencia, la tecnología y la innovación.
Es posible afirmar que no existe Ley sin ciencia.
La propia Ley de Infraestructura de la Calidad indica que las Normas Oficiales Mexicanas deben estar basadas en estándares internacionales y, en caso de no existir, debe basarse en principios científicos y tecnológicos expuestos por organizaciones reconocidas.
Las NOM tienen como propósito asegurar los objetivos legítimos de interés público, que básicamente son los Derechos Humanos, su contenido técnico proporciona las herramientas para hacer cumplir la Ley. De forma análoga son empleados los Códigos (Civil, -penal, etc.), las Normas de Información Financiera (NIF), entre otros.
Estas herramientas están sustentadas en principios de las ciencias exactas, naturales y sociales.
Las ciencias del Derecho son todas, ya que sustentan a la Ley. El Derecho entonces podría ser la disciplina más compleja pues su aplicación, es decir, la búsqueda de la verdad y la impartición de la justicia, requieren de un amplio conocimiento científico.
Pensar que el derecho no es complejo, no solo está lejos de ser verdad, es además injusto para quienes han construido esta nación y para quienes trabajamos por hacerla crecer cada día.
*Responsable del Laboratorio de Iluminación y Eficiencia Energética del INAOE
Profesor de Legislación en materia eléctrica en el Instituto Tecnológico de Puebla.









