El Día Internacional del Acceso Universal a la Información 2024 representó una oportunidad para reflexionar sobre el valor y utilidad de ese derecho humano, como una vía indispensable para promover el conocimiento de la sociedad y, con ello, fomentar la toma de decisiones informadas y mejorar las condiciones de vida de las personas y sus comunidades mediante el acceso a otros derechos humanos. Se trata de impulsar la participación e incidencia ciudadana en los asuntos públicos y recuperar la confianza entre la sociedad y el Estado.
Para lograrlo no sólo se requiere de la capacidad y voluntad de los gobiernos de difundir información de manera abierta y accesible, sino del involucramiento permanente de la sociedad para lograr que su impacto sea transformador, pues es sólo por medio del conocimiento que podemos construir sociedades más informadas y participativas.
En ese marco, desde el INAI, en conjunto con la Conferencia Internacional de Comisionados de Información (ICIC, por su siglas en inglés) y la Red para la Integridad y la Red de Transparencia y Acceso a la Información (RTA), convocamos a voces de todos los rincones del mundo, para dialogar sobre los retos y oportunidades que enfrentamos para consolidar ese derecho como una parte central de las políticas públicas a nivel global, a fin de recuperar la confianza de la ciudadanía en sus instituciones.
El evento que tuvo la participación de autoridades garantes, especialistas y representantes de organismos internacionales de los cinco continentes, que tuvo como tema central “Integridad, transversalización y futuros retos del acceso a la información en el sector público”, subrayó el valor del acceso a la información como un cimiento básico de las instituciones democráticas y la necesidad de convertirlo en una parte integral de la gestión pública. Ello porque su transversalización implica que no quede relegado a oficinas específicas, sino que se convierta en una práctica constante en todos los niveles de gobierno. Sólo así lograremos una verdadera transparencia y participación ciudadana.
Uno de los desafíos que se resaltaron en los paneles fue la necesidad de asegurar la inclusión y accesibilidad de la información, no sólo en todas las instituciones de la administración pública sino en toda aquella que tenga un impacto directo en la vida de las personas, con el objetivo de recuperar la confianza ciudadana y promover un esquema de rendición de cuentas eficiente. Ambos son componentes centrales para cualquier democracia que aspire a ser sólida.
Asimismo, se destacó la función del derecho a saber y la publicación de información de manera proactiva, como herramientas vitales para prevenir posibles actos de corrupción, elementos que deben de ir acompañados de la integridad en el acceso a la información y la ética en el ejercicio del servicio público, como vías que permitirán incrementar la confianza ciudadana en sus autoridades.
Los temas abordados son una muestra más de que el acceso a la información es una causa global. Las experiencias compartidas nos recordaron que este derecho no es exclusivo de unos cuantos, sino que, por el contrario, es necesario que llegue a todas y todos, sin importar su condición. Por ello, a la par que discutimos sobre la necesidad de lograr la transversalización de este derecho, también reconocemos que, sin acceso a él, la sociedad quedaría en la oscuridad.
Es fundamental recordar que el acceso a la información no es simplemente un derecho, sino una piedra fundacional sobre la que se edifica una sociedad democrática. En cada rincón del mundo, garantizar que este derecho se respete y se fortalezca, permitirá promover sociedades más justas e igualitarias. En un contexto en el que el derecho a saber está en riesgo en nuestro país, la unión de voces internacionales se erige como una defensa que no puede ignorarse.
@bl_ibarra









