Dos célebres discursos pronunciados en el Senado de la República costaron la vida de Belisario Domínguez Palencia, originario de Chiapas, quien exhortó a la nación mexicana a apoyar la Representación Nacional, y a los senadores, a cumplir su deber, aún con el peligro de perder su existencia.
En ese entonces Victoriano Huerta había asesinado al presidente Francisco I. Madero y vicepresidente José María Pino Suárez. El usurpador removió a los gobernadores y puso militares, y la persecución hacia los zapatistas los había hecho huir de su hogar. La llamada Decena Trágica acontecía en México.
El 16 de septiembre de 1913, Victoriano Huerta rindió un informe ante el Congreso Nacional, sin embargo, un hombre le respondió desde la valentía que da la lucidez. «La verdad es esta: durante el gobierno de don Victoriano Huerta, no solamente no se ha hecho nada en bien de la pacificación del país, sino que la situación actual de la República es infinitamente peor que antes».
Belisario Domínguez fue asesinado un 7 de octubre por causa de sus palabras que conminaban a imprimir y difundir sus discursos. Esta semana se conmemoró el aniversario luctuoso número 111, del político que promovió la caída del poder del usurpador de la nación.
A poco más de un centenario de su muerte, los sucesos acontecidos en la actualidad no son diferentes a los que había hace poco más de un siglo. México se enfrenta a un gobierno que ha usado el terror como herramienta y su abandono se tradujo esta semana en un claro desafío, asesinar a sangre fría al alcalde de Chilpancingo, exhibiendo su cabeza. Como en aquellos tiempos trágicos cuando la sentencia de muerte dependía de la simpatía hacia el líder, hoy obedece a arrodillarse ante grupos criminales que protegen los gobiernos de Morena. Guerrero y Sinaloa son claros ejemplos de ello.
Hace 100 años como ahora, por causa de la incompetencia de quienes gobiernan, los robos, asesinatos y saqueos continúan pero no contra quienes piensan diferente al huertismo, hoy es contra todos los mexicanos, y en especial, contra aquellos que no simpatizan con el partido de la mandataria en turno.
Si bien Victoriano Huerta llegó a la presidencia con base en el fraude y la traición, la primera presidenta de México lo hizo violando las leyes electorales y con una cuestionada elección que ha dejado al INE debilitado y en entredicho, tal vez por eso le dieron la espalda las naciones libres y democráticas en su toma de protesta, y sólo acudieron las que se caracterizan por ser dictaduras que han promovido marginación, migración y violencia.









