Aunque usted no lo crea hay en España una bailadora flamenca japonesa, La Yunko Hagiwara, ganadora del Desplante Femenino del Festival Internacional del Cante de Las Minas de La Unión en Murcia. El triunfo fue el pasado 10 de agosto en el Mercado Público de La Unión, allá en la Madre Patria.
Fue el Escritor y Periodista José Millás, del diario español El País, quien se refirió a la bailaora de flamenco japonesa, quien causó un gran revuelo al ganar el premio. Su comentario no tiene desperdicio:
¿Desde cuándo las flamencas vienen de Japón? La anterior era lo que se preguntaba un público sumido en el desconcierto. La pregunta recordaba los primeros versos del tema cubano Son de la Loma, que dicen así: “Mamá, yo quiero saber de dónde son los cantantes”.
Hay una pulsión ancestral por saber de dónde son las personas y las cosas porque les gusta que sean de un sitio, de ahí el certificado de denominación de origen del garbanzo de Fuentesaúco o del cava catalán.
Tranquiliza que las cosas sean de donde son: Que los valencianos no sean de Cáceres, por ejemplo, ni los andaluces de Galicia. En cuanto a los japoneses, preferimos que vengan de Japón porque si vienen de Sevilla, como La Yunko, se rompen los esquemas nacionales, se viene abajo la identidad geoestratégica, como el que dice.
De ahí la perplejidad que sintieron algunos cuando se conoció que las banderas españolas se fabricaban en Vietnam. ¿Pero cómo puede ser que algo tan nuestro, tan étnico, tan rojo y gualda venga de allá lejos? ¿Qué clase de patriotismo es el que desplaza los beneficios económicos de esta industria nacional a un país del sudeste asiático? Pues así están las cosas.
Por fortuna, no hay nada que impida cantar merengue a un sueco. La Yunko se defendió de las críticas asegurando que cuando bailaba no sabía de dónde era. ¿A qué esperamos para ponernos a bailar?
Periodista. Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP. Pionera en Puebla de noticiarios y programas de radio con perspectiva de género desde 1997.









