Estoy repasando mis antiguas participaciones en diferentes medios, leyendo columnas de los últimos meses y tratando de entender la motivación detrás de cada una de ellas, también reviso mis notas. La razón principal es que quiero ver si para mi última participación de este año en el Heraldo de Puebla logro hacer un balance de los acontecimientos vividos, tratando de ver si algo hemos avanzado o si acertamos en algunos de los escenarios que se han venido conformando.
No consigo mucha luz y la hora para entregar mi participación se acerca peligrosamente, el ejercicio no fue en vano, ha sido emociónate recordar lo vivido, viajar a ese momento especifico y tratar de dejarme llevar por el sentimiento y lo que estábamos viendo, hoy a toro pasado, siento que pequé de inocencia, que debí ser más cínico y entender que los actores más relevantes de este año, en todo el mundo, van por la vida actuando por puras conveniencias, y ajustan sus narrativas a mensajes sociales que cada vez son más incoherentes pero que la sociedad cada día les compra mejor.
Para muestra un botón, durante unos días Adán Augusto y Ricardo Monreal hicieron mimiquis, se pelearon por dinero y se acusaron mutuamente, el mismo Adán Augusto acusó públicamente de corrupción a su contraparte. En cualquier país medianamente comprometido con la transparencia, esta acusación iniciaría una investigación, no es cosa menor que un senador de la república acuse a un diputado de su mismo partido, ya saben lo que dicen de las cuñas para que aprieten, pero aquí no paso nada, hubo risitas en la grada, la presidenta minimizó el tema y después de un regaño regresaron a sus funciones acusando a la oposición de tener la culpa por el desaguisado. La narrativa vuelve a ser que ellos son diferentes, que no son corruptos, aunque se lo digan entre ellos mismos, y la ciudadanía como sin nada. Fin del problema.
¿Quieren otro? Aprovechando que en un momento de vergüenza histórico el INE y el TEPJF le regalaron a MORENA una aplanadora legislativa que usan sin empacho, la usan para tomar el control completo del INFONAVIT, una verdadera tragedia. Pero ayer escuché a un analista que dice que en una esas se portan bien y no se tranzan la lana. El entrevistador asiente con la cabeza y ambos se dan palmaditas en la espalda. ¿Neta?
Estoy de acuerdo que son tan pillos con los anteriores, o hasta peores y que ahora nada los detiene, que usan el poder para su conveniencia y sus venganzas, y que no aceptan la menor discusión o propuesta, son autoritarios en un nivel que no habíamos visto. Pero de ahí a que nosotros les compremos la narrativa, les creamos, ya es demasiado, al menos tenemos la voz, usémosla, hoy tal vez no sirve de mucho, pero quien sabe… poco a poco.
Y esto no es algo que sólo sucede en México, un repaso rápido por el mundo tampoco es que nos deje con un muy buen sabor de boca.
Pero la idea no es cerrar este año con tan mal sabor de boca, seguro que hay muchas cosas positivas a las cuales podemos apostar. Afortunadamente el ejercicio de revisión del fin de semana me llevó a una columna de hace más de un año que escribí y que después de releer varias veces me sigue haciendo sentido, mucho sentido, palabras más, palabras menos decía algo como esto:
¿Sabes qué es lo mejor de toda esta situación crítica, caótica y sin mucho sentido en la que el mundo se encuentra rebotando y girando como si fuera un bucle infinito?
Pues que la puedes cambiar. Que darle la vuelta a todo es posible y está en nuestras manos. Claro, no es fácil, de hecho, es muy difícil, es más, puede ser una batalla que te lleve toda la vida, pero te aseguro que será una vida muy emocionante y digna de ser vivida.
Situaciones tan complejas son, muchas veces, un terreno en el que se puede trabajar si se aborda desde una perspectiva correcta. El sector empresarial y emprendedor es quizás la última trinchera, su visión de las cosas y la forma en que desde esta trinchera se acometen estos retos puede inspirar a otros sectores de la ciudadanía.
Los grandes retos son la gasolina que nutre el espíritu emprendedor y que permite a muchos empresarios levantar la cortina cada día y luchar por llevar adelante ese sueño de crecimiento y desarrollo con el que iniciaron sus empresas, con el que nutren la comunidad en la que tienen influencia e inspiran a otros para construir un futuro mejor.
Si en tí vive ese espíritu emprendedor o ya eres un empresario, entonces eres un agente de cambio, alguien capaz de hacer que las cosas sucedan, vamos a poner manos a la obra y luchemos por cambiar todo lo que no nos gusta.
Es difícil explicar por qué pienso que puedo brindarles algún tipo de consejo de abuelito para afrontar lo que viene, mi currículo no impresiona a nadie; torero por vocación que fracasó, creativo por obligación, empresario por necesidad y, desde hace unas semanas, expresidente de Coparmex. Pero soy un tipo con suerte y después de 45 azarosos años de trabajo sigo aquí, sobreviviente de crisis económicas, políticas, sismos y pandemias, por lo que, aunque sea sin querer, algo habré aprendido.
Así que con este contexto puedo compartir algunas cosas que podrían animarte a iniciar o seguir un camino que te permita transformar todo aquello que, desde tu perspectiva, debería ser distinto.
Por lo pronto tengo claras 3 ideas, algo es algo…
Primero, la creatividad es una cualidad inherente a todas las personas, algunas se comprometen más con ella y otras menos, pero todos tenemos esa capacidad de observar, sintetizar y asociar conceptos, experiencias y necesidades para encontrar soluciones y alternativas innovadoras. La creatividad aplicada de manera inteligente y oportuna nos puede permitir subsanar algunas carencias o situaciones complejas, gestionar y resolver problemas o abrir caminos que parecían cerrados a nuestros intereses.
Segundo, emprender y hacer empresa es un acto de patriotismo, aunque el entorno es adverso los hombres y mujeres que se aventuran en el mundo empresarial saben, de una forma u otra, que nuestro querido México sólo podrá llegar a ser un país más justo y con mejores oportunidades para todos, en la medida en que seamos capaces de generar más empleos formales que permitan el desarrollo integral de las personas a partir de empresas altamente productivas, socialmente responsables y plenamente humanas.
Finalmente, creo profundamente que la participación ciudadana es una alternativa real para la transformación, en la medida que, como ciudadanos, seamos capaces de sumar nuestro talento y trabajo colectivo de forma generosa a la defensa de intereses legítimos, o empujar transformaciones positivas. Podremos convertirnos en un contrapeso real de cualquier gobierno, de cualquier partido y de políticas públicas o acciones que atenten contra ellos. Y en este sentido, sin que sea un comercial, Coparmex es un gran vehículo de participación ciudadana, un poderoso ecosistema empresarial nacional que trabaja en todos los aspectos que inciden en el quehacer empresarial, para ayudar a mejorar las condiciones en las que las empresas se desenvuelven y luchar por construir un mejor país en el que quepamos todos y nadie se quede atrás.
Con estos tres ejemplos podemos trabajar, utilizar este espacio para combinarlos y desarrollar ideas, dialogar, proponer, y tal vez, impulsar cambios y acciones que nos permitan acercarnos un poco, en algunos aspectos, al mundo que nos gustaría habitar.
Tres ideas para reflexionar en estas fechas, y en caso de que les hagan un poco de sentido, aplicarlas a partir del 2025, que siempre es un buen momento para iniciar grandes retos o comprometernos con las causas más importantes.
Deseo que en compañía de tu familia y seres queridos disfrutes de una Feliz Navidad y que el 2025 nos dé la oportunidad de seguir luchando por reconstruir ese país de leyes, más justo y con mejores oportunidades para todos que nos merecemos.
¡Nos vemos el próximo año!
¡Un abrazo!
Rubén Furlong Martínez
Los leo en X: @RubenFurlongM










