“Solo los cobardes necesitan creer sus mentiras para así eludir su realidad”.
Anónimo.
Esta columna bien puede comenzar como aquellos cuentos de hadas: “Había una vez, hace mucho tiempo que en el reino del futbol mexicano había dos equipos en los que todos los niños nacidos en el país soñaban en jugar algún día; uno era el América y otro el Guadalajara…”.
Así sucedió durante muchísimas décadas. Mil y una historia se escribieron sobre este tenor. Hubo jugadores secuestrados para que NO firmaran con Chivas como sucedió en la década de los setentas con Luis “el Chino” Estrada, que era la gran figura del club León.
Para muchos jugadores fue una verdadera encrucijada decidir y elegir a uno de los dos equipos como destino de su carrera. Eran por mucho, los más grandes, los más populares, los más importantes, los que daban, según el dicho popular; “fama, lana y dama”.
Había otros equipos importantes y en crecimiento como Cruz Azul, “amo y señor” de la década de los setenta, pero muy pero muy lejos aún de lo que significaban América y Chivas en aquellos tiempos. Jugador promesa que destacaba en algún equipo sonaba de inmediato para reforzar a estos dos.
Se peleaban por los jugadores más importantes del momento (Sánchez Galindo, Javier Cárdenas, Octavio Muciño, Benjamín Galindo y muchos otros); por eso no fue extraño que muchas figuras terminaran jugando por diferentes motivos y circunstancias en ambos equipos, como Oswaldo Sánchez, Luis García, Ricardo Peláez, Carlos Hermosillo, Ramón Ramírez, Joel Sánchez, Javier Aguirre, etcétera.
Ilusión sin títulos
El futbol de estufa en los inicios de la etapa de don Salvador Martínez con la promotora que arrendó a Chivas fue la más explosiva y esperanzadora para los chivahermanos. El hombre “todopoderoso” de los lubricantes para automóviles en México NO era un hombre de echar “verso” y vender humo, como los Vergara.
Él llegó y compró a lo mejor de lo mejor de los jugadores nacionales. Más de media selección nacional. De entrada, Alberto “Guameru” García, Misael Espinoza, Claudio Suárez, Daniel Guzmán, Alberto Coyote, Luis García, Carlos Hermosillo, Eduardo Fernández y muchos más. En la dirección técnica, trajo a Beenhakker, Oswaldo Ardiles, Oscar Ruggeri o Ricardo Ferreti.
Cierto que en su arrendamiento de 10 años, solo gano un título, pero cada año, cada temporada, sacó la chequera sin queja alguna para comprar a los mejores jugadores nacionales que estuvieron en el mercado. Cada inicio de temporada los chivahermanos se llenaban de ilusión, por lo menos por las plantillas y las contrataciones bomba de cada año.
Decisión lógica
Dejó de hacerlo los dos últimos años, cuando la entonces asociación civil, dueña del club Guadalajara le confirmó por escrito que NO le vendería el equipo a ningún precio y que además NO le renovaría el arrendamiento del equipo que se vencía en el 2003. Dejó de invertir y comprar, pues era absurdo “invertir” y “chulear” una casa que NO iba a ser propia. ¿Para que gastar más?
Llegó Jorge Vergara Madrigal y, entre humo, versos contando con el apoyo del entonces presidente de la República, Vicente Fox, y de sus hijastros, los Bribiesca, se pudo hacer de Chivas convirtiendo de manera poco transparente la asociación civil en una sociedad anónima. Prometió para Chivas al mejor técnico del mundo, así lo tuviera que traer de la luna, a los mejores jugadores, las mejores “guasanas” y hacer de Chivas un referente mundial y su era la comenzó contratando al “Travieso” Guzmán.
Con Vergara Madrigal, Chivas recuperó hegemonía mediática, pero nada en la cancha. Había mucha estridencia, desplegados periodísticos incendiarios, fanfarronerías, humo, pero muy pocos títulos. En los 22 años de Chivas en manos de la familia Vergara apenas consiguieron dos títulos de liga.
A diferencia de lo que sucedía cada inicio de temporada con los Martínez Garza, donde por lo menos los chivahermanos se ilusionaban con las contrataciones “bomba” que se realizaban, hoy ni siquiera eso.
Hoy los aficionados festejan que les paguen de “contado” al Chiquete Orozco, que les traigan algún jugador mexicano-americano sin nombre, sin currículum, sin trayectoria o, bien, que les reciclen figuras en el ocaso de su carrera para que les vendan playeras.
Grandeza a la baja
El último siglo las cosas cambiaron drásticamente para los tapatíos a medida que los títulos de Chivas se fueron espaciando, comenzó el auge económico de los equipos regios, el crecimiento en la formación de jugadores de Grupo Pachuca para hacer una institución ganadora, lo mismo pasó con Grupo Orlegi con Santos y el surgimiento del mejor Toluca de su historia.
Todos esos equipos y algunos más han ganado muchos más títulos que Chivas en este siglo. La grandeza del Club Guadalajara, aunque duela reconocerlo, ya es extemporánea, añeja, antigua. Eso NO paso con sus acérrimos rivales. El América volvió a ser ese equipo ganador y hasta tricampeón; el Atlas, su acérrimo rival, ya fue bicampeón y los tiene de “hijos” en sus últimas liguillas.
Eso es Chivas en los últimos tiempos. Un equipo “apapachado” al que NO se le exigen ganar títulos porque juega solo con “mexicanos”, lo más penoso es que hoy el equipo tapatío ni siquiera tiene a los mejores mexicanos y los que salen a la venta de otros equipos solo los ve pasar, como fue el caso de Gallardo o Romo la temporada pasada.
Hoy, Tigres, Rayados, Cruz Azul, América, Toluca, Pachuca tienen mejores jugadores mexicanos en sus plantillas que Chivas, cuyo aporte a la Selección nacional es mínimo, producto de esta crisis.
Con todos esos equipos, la posibilidad de ser campeón es muchísimo mayor que con Chivas. Entonces, ¿por qué criticar que “Chiquete” Orozco pretenda salir? El amor a la camiseta es una frase romántica y en desuso que solo aplica para los aficionados que siguen fieles a sus colores.
Con la razón, no con el corazón
Digámoslo como es, hoy por hoy, en las condiciones actuales para la inmensa mayoría de jugadores mexicanos de calidad probada, Chivas ya NO es la opción número uno o dos de su carrera. Hay mucho mejores opciones en lo futbolístico porque con otros la posibilidad de ser campeones es mayor y porque en otros equipos pueden ganar incluso más dinero que con los tapatíos.
Si es chivahermano, por un momento, piense como jugador y utilice la razón y no el corazón para tomar una posible decisión: ¿Por qué elegiría quedarse en Chivas por encima de una oferta similar o mayor de Tigres, Rayados, América, Cruz Azul o Toluca? Si NO toma en cuenta al corazón estoy seguro de que se habrá quedado sin argumentos.
Hoy muchos matan al “Chiquete” Orozco por querer irse, lo tachan de traidor. ¿Qué le motivaría quedarse? ¿Qué jugador de la plantilla actual NO se iría del equipo si tuviera una oferta mejor en el futbol mexicano? Hoy muchos chivahermanos solo festejan que el cuñado de Amaury le exija el pago completo por la venta obligada del defensor.
Lo que está pasando con Chivas es muy triste, se está quedando muy atrás del resto. La actualidad del equipo ya no lo hace aspiracional, ya perdió el encanto para los futbolistas. Quizá venderán a “Chiquete” y con ese dinero llegará otro “refuerzo”. El eterno chiste de la cobija, en el que para taparse la cara, se descobijan los pies. Eso de nada sirve si se quiere competir. Se trata de sumar, sin restar. Si sale uno, por las circunstancias que sean, deben de llegar dos.
Este 2025 no pinta para ser el año de Chivas, que podrá seguir siendo top junto al América en venta de derechos, publicidad, playeras, en audiencia, pero que en la cancha está cada vez más y más lejos. Lo que son las cosas. A 22 años de la llegada de los Vergara a Chivas, muchos de los que pensaron la noticia como una bendición, hoy están ciertos de que parece una maldición. ¿La grandeza tendrá fecha de caducidad?
Foto de X @Chivas
miop









